viernes, 10 de diciembre de 2010

Soy quien arrastra los muertos que se descuelgan de los tejados en las noches de mal karma y bañeras de heroína.

Anduve por los bosques celtas sin flauta y delirando entre las copas de los árboles que derramaban su cáncer de aire por las notas perdidas de mi alma.

Hoy no queda nada, yo ya no soy quien avive fuegos ni quien incendie llamas con el brazo de la inocencia, pues ésta me la he llevado entre las llantas del monociclo.

Aquel que fuiste no eres, a quien vi ayer ya no es, los que conocí les he perdido la figura entre mi asma y la soledad de mi habitación.

La bruja dejó ir su tercer ojo en el caldero de mi eterna melancolía.

Adiós mamá. Adiós papá. Adiós...

Segundos

I

No pido la voz del cañón en las pesadillas de una sábana.

Solo es el silencio en el ojo de alcanfor.

Mi boca dormida.

II

El mantel se elevó en la primera cuerda que el espiral de su garganta derramó sobre la multitud.

No hay más latidos de miel y hoy había demasiada gente atravesando mis huesos como vías de tren accionadas al rubor del ocaso.

Tembló el violín y todos presenciamos el derrame cerebral del tiempo.

¿Acaso el sórdido mar solamente era un aullido sin acorde?

III

Uno anda por el apellido del mundo en medio del trémulo sol, que mi lado reciclado suele llamar territorio.

Viernes

Mi piel transita por valles de espuma y taberna de cebada/soy del dedo al pie un acto estelar sin astro.

La madera besa el hábitat de mis huellas digitales/mientras abrazo un sorbo de un blues y tras la puerta dejo la escopeta con su baba de pólvora urbana.

Apenas recuerdo al amor/mas éste no se olvida de mi/pues/conociendo mi sombra tras la cuerda/sabe que siempre le haré una canción.

martes, 7 de diciembre de 2010

A mis soledades voy (Lope de Vega)

A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos.

¡No sé qué tiene la aldea
donde vivo y donde muero,
que con venir de mí mismo
no puedo venir más lejos!

Ni estoy bien ni mal conmigo;
mas dice mi entendimiento
que un hombre que todo es alma
está cautivo en su cuerpo.

Entiendo lo que me basta,
y solamente no entiendo
cómo se sufre a sí mismo
un ignorante soberbio.

De cuantas cosas me cansan,
fácimente me defiendo;
pero no puedo guardarme
de los peligros de un necio.

El dirá que yo lo soy,
pero con falso argumento,
que humildad y necedad
no caben en un sujeto.

La diferencia conozco,
porque en él y en mí contemplo,
su locura en su arrogancia,
mi humildad en su desprecio.

O sabe naturaleza
más que supo en otro tiempo,
o tantos que nacen sabios
es porque lo dicen ellos.

Sólo sé que no sé nada,
dixo un filósofo, haciendo
la cuenta con su humildad,
adonde lo más es menos.

No me precio de entendido,
de desdichado me precio,
que los que no son dichosos,
¿cómo pueden ser discretos?

No puede durar el mundo,
porque dicen, y lo creo,
que suena a vidrio quebrado
y que ha de romperse presto.

Señales son del jüicio
ver que todos le perdemos,
unos por carta de más
otros por cartas de menos.

Dijeron que antiguamente
se fue la verdad al cielo;
tal la pusieron los hombres
que desde entonces no ha vuelto.

En dos edades vivimos
los propios y los ajenos:
la de plata los extraños
y la de cobre los nuestros.

¿A quién no dará cuidado,
si es español verdadero,
ver los hombres a lo antiguo
y el valor a lo moderno?

Dixo Dios que comería
su pan el hombre primero
con el sudor de su cara
por quebrar su mandamiento,

y algunos inobedientes
a la vergüenza y al miedo,
con las prendas de su honor
han trocado los efectos.

Virtud y filosofía
peregrina como ciegos;
el uno se lleva al otro,
llorando van y pidiendo.

Dos polos tiene la tierra,
universal movimiento;
la mejor vida el favor,
la mejor sangre el dinero.

Oigo tañer las campanas,
y no me espanto, aunque puedo,
que en lugar de tantas cruces
haya tantos hombres muertos.

Mirando estoy los sepulcros
cuyos mármoles eternos
están diciendo sin lengua
que no lo fueron sus dueños.

¡Oh, bien haya quien los hizo,
porque solamente en ellos
de los poderosos grandes
se vengaron los pequeños!

Fea pintan a la envidia,
yo confieso que la tengo
de unos hombres que no saben
quién vive pared en medio.

Sin libros y sin papeles,
sin tratos, cuentas ni cuentos,
cuando quieren escribir
piden prestado el tintero.

Sin ser pobres ni ser ricos,
tienen chimenea y huerto;
no los despiertan cuidados,
ni pretensiones, ni pleitos.

Ni mumuraron del grande,
ni ofendieron al pequeño;
nunca, como yo, afirmaron
parabién, ni pascua dieron.

Con esta envidia que digo
y lo que paso en silencio,
a mis soledades voy,
de mis soledades vengo.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Suicidio al crepúsculo

El vientre vacío

del silencio que doblega

el universo paralelo

confinado a mis ojos sin estímulo,

desafina.

El incesante revoloteo

del cuervo fiel

que devora mis entrañas,

bebiendo en grandes sorbos

el lisol de mi congoja,

me desgaja y desentierra,

el gesto noble de quien fui en otra era.

No existe solsticio

ni aún el vano cincel

de eclipses retrógradas

que pululen mis hastiados cabellos,

solamente el traqueteo

de sueños lisonjeros y sombras.

La venia de la parranda

fue servida en otra mesa

y la resaca como péndulo

hace uso del dintel de la puerta,

sonsacando el remiendo

puro y benévolo de la ausencia.

Hurgando en las pupilas

descubro el sufragio universal

de lo discorde y lo amorfo,

temidas las horas del reclamo

y bienvenida la amargura sensorial…

Me aburre el ciclo del reposo,

y la alevosía del movimiento

construye hecatombes

en mis manos,

¿cómo se lee el firmamento

si estoy enterrada boca abajo?

…y sigo pensando…

Brebajes (homenaje a Ixtab)

El Psicópata**

La ignominia de la demencia

declina en la punta de la lengua

de los apostatas,

suelo sin pasos,

la comedia del terror.

Suerte de asesino

en la esclusa del arte,

ese que de día

le brotan témpanos de sangre

y de noche es lupanar de llanto.

La luna preñada**

Labrantío de violetas,

desoxigenación de ortiga

y vapuleo de nueces,

somos el polio del viento,

los colmillos de fuego.

Versos desflorando versos

y la personificación del abismo

entre los responsorios de las viudas,

todos, semejantes a suburbios alados.

Luces de Eclipse**

He visto cabalgar al misántropo

hacia la cúpula del cirio negro,

fracturar la nuca del clavel

y sedarse el rostro grotesco

con besos de Hécate.

Revienta la soga bermellón

del Fénix y únete

al festejo de intestinos,

el cianuro es espeso

y los violines decapitan licántropos.

Al poeta irreconocible**

Bengalíes deformes

formando cruces en las alturas,

no hay oro, sólo asco,

ojala existiera el pulido exacto

para los millones de silencios abortados.

El Rey de la Selva alza su pata,

y los alacranes llueven

sobre la húmeda soledad,

los fetos soslayados en drenajes,

sollozan.

La jaula de las fieras**

De este lado no hay faros

que amparen el luctuoso respirar,

hondonadas y cráteres de bilis,

torceduras de labios y azufre,

pueblo maldito, Belcebú pernocta

entre las ásperas rosas.

El Quijote se suicida

entre fauces de molinos,

música de piano

y ceniza de loco…

Poeta blasfemo,

oprobio de biblias,

transgresor de pantanos,

las llagas de tus pies

son el maná de tus hijos

nonatos.

Para Ixtab, con profunda admiración y respeto.

(**Títulos de poemas escritos por Ixtab)

Aires

Los arpegios de la tarde,

paliando el azúcar salvaje

de los astros que viven

circundando mi diafragma...

te esperan.

La palidez de las flores,

que en su nostalgia semejan

desérticos albores,

transmutan al tornasol

de tu piel y el caleidoscopio de tu mirar.

Hoy me preguntaron

qué es poesía

y desde un haz de luz

hice nacer una vía láctea,

mientras que de la tierra

emergió tu ufano caminar:

“-¿Qué es poesía?-

-Es su belleza que no se esconde,

ni juega al escaparate

en la trastienda de algún rajá,

se suelta, se desdobla y se abre

como el océano al roce de la barca.-

Quiebro tímidos silencios

con la resurrección de tu tormenta,

y a veces pareciera que

detrás del sol, los elfos

exprimen limones sobre las montañas…

En el raudo vuelo de mi pecho

sé mi compañero,

que de promesas ya gimen los muros,

y en el céfiro se calla y vive

lo eterno.

Bésame, bésame siempre

entre la lluvia de oro,

la lluvia de grana, la lluvia de añil,

la lluvia de azules y verdes,

lluvia de vos... sobre mí.

El hipo que crecía en vanidad

I

El Eclipse

Bicéfalo embalsamado en elipses

ofreciendo al Hades su sexo,

revendedor de baratijas,

desmiembras al libro de la magia

y la transas por incineración de labios.

Decadencia de danzas

entre teatros arruinados,

la ira de la noche se acrecienta

y expulsa de sus hígados

en proféticos espasmos, su insolencia.

II

El Golpe

Mientras el cadáver de una mosca

me muestra su tejido de averno,

yo rocío sulfuro al rostro del día

y me hundo en la almohada y congoja…

He visto el rostro deforme,

cansado y raquítico de la hidalguía,

y en su desastrosa caída

me ha extirpado la humanidad.

III

El hipo que crecía

Existen sonrisas que sangran

y en su líquido rancio

deshacen ángeles,

y dios es un impostor,

generador de demonios y despojos.

Somos escupitajos de abismo

y fracturas de fémur

en un sitio de inválidos,

náusea de los templos y sus gnomos.

IV

Vanidad

El susurro torcido de la virtud

atravesando auroras y

sus centellas amargas elevan,

creando exorcismos en gaviotas,

los guerreros duermen y la doctrina revuelve.

Ya no habrá océanos,

las migajas serán frutos

y los reyes de barro gozarán

la displicencia del trono

y comerán hasta hartarse

del vientre de pan de lo sublime…

Ecosistemas musicales y orgasmos sonoros

Flauta dulce

que anegas con cicuta

los tormentos del desvalido,

de la doncella melancólica,

y la nostalgia del homicida…

Besas al piano arrinconado,

le despiertas en pasiones fogosas

que desollan al sordo

y practicas lobotomías al tedioso,

¡Qué sería del vuelo sin sangrar!

Al centro de la sala un violín

masturba con su arco

un harem de hermosas damiselas,

blancas y negras, neuróticas,

abriendo en flor el Apocalipsis de su sexo.

Pusilánimes devotos

cubriéndose la mirada ,

frente a la tocatta infernal,

que ruidosa corta las venas

del silencio azul y lo desarma…

La enfermedad sonora,

en su dialecto febril

con las campanillas del jardín,

alcanzan con su aroma de cáncer

la grácil nariz de la hechicera.

Una fuga de aire,

que del espacio a la tierra

esparce polvo metálico

colisionando con la madera

y sus caóticas llamas

forman caudales de erotismo.

El beso que cubre la vida,

lleva el carmín de la muerte,

y los dedos son instrumentos

de eternas heridas,

y precipitados amaneceres.

Impulsos

Tiralíneas de olas,

aguas saladas

bajo la miel de los ojos,

impávido y tosco, agitas…

Apetecibles los pastos,

irreversible la mitomanía,

reversible la hiel del estero,

me golpeas para ver si sangro…

Profundizo en tus palmas,

me anexo a tus vértebras,

se humedece mi tacto

en tus curvilíneos trayectos.

Saber de ti no quiero,

pero siempre te espero,

el impulso morboso,

devenir de paranoias.

Infidelidad

Poesía fugitiva,

lectura escurridiza

timonel de soledades

y Ramón recita:

Mar adentro,

mar adentro.

Y en la ingravidez del fondo

donde se cumplen los sueños

se juntan dos voluntades

para cumplir un deseo.

Un beso enciende la vida

con un relámpago y un trueno

y en una metamorfosis

mi cuerpo no es ya mi cuerpo,

es como penetrar al centro del universo.

El abrazo más pueril

y el más puro de los besos

hasta vernos reducidos

en un único deseo.

Tu mirada y mi mirada

como un eco repitiendo, sin palabras

'más adentro', 'más adentro'

hasta el más allá del todo

por la sangre y por los huesos.

Pero me despierto siempre

y siempre quiero estar muerto,

para seguir con mi boca

enredada en tus cabellos.

Despedida

Elevémonos entre cortinas,

de un extremo al otro:

pesadillas en rojo y azul,

aborto de besos y candor de rosas.

Reposo en versos,

deshollino volcanes,

y grito en pleno vuelo:

“Vos siempre vas al centro”

Te amo.

**Poema: Mar Adentro/Autor: Ramón Sanpedro

De la pupila a la sombra

Tienes hábitat de dioses agoreros,

y tu tiempo es fila de cadáveres

que contemplan con escarnio

cada uno de mis dedos solitarios.

Tus manos llenas de abusivas nadas,

giran la rueca del pálido hilo

y temblorosa lloras en tus embustes,

que se amamantan de tu desvalido ser.

Cuando el albatros llora

y en su triste canto de violines

se adivina una noche de púrpuras

Y zumo de agobios a granel,

no hay nadie que responda

al eco sombrío de huesos.

-Estoy triste-le dije,

y di un salto

hacia su mustia boca

y languideció el mañana

en sus apesadumbradas enaguas.

¿Por qué me niegas

las espinas del alba?

¿Acaso tu hija bastarda

está condenada al atemporal

país de los exilios?

Inexorable dolor

que has erguido bandera

en la vida con polio:

toma hoy estos versos,

sáciate con ellos

y bebe del aliento

de mi propio sufrir.

Rojo

Cocaína

Colinas de resplandores rojos,

vinos enmohecidos bajo doseles

gráciles espíritus en frenesí,

mis ojos orbitan y relucen…

Pálida la tez del inocente,

esperándome en su banco de tortura,

Aleister*, crápula de vírgenes

arremeter contra Leviatán, es tocar el éxtasis.

Asesinos por naturaleza

De grana tus palmas,

y de oro mis pústulas,

mermando condolencias

que pendiendo de la soga

miran hacia el sol del amanecer.

Cíñeme en la frente

las lenguas de las Erinias

y cúbreme con el manto pardo

que Mania ha hecho para mi reposo.

Depresión

Alma mía enferma,

¿quién te llevará en hombros

cuando exhales tu última maldición

si entre la tierra y el cielo, la ceniza es ley?

Sátrapa de inframundos,

ejecutora de sueños tintos,

entre dientes sujeto los blandos pezones

de la pitonisa en el oráculo y pido: ¡escúchame!

Sé que mi muerte se acerca, concíliame…

El herético

Tundiré tus dulces mejillas,

y haré brotar azafrán de las fístulas,

encuéntrame en el claustro,

bajo tu cama, entre las plegarias del asesino.

¡Perdóname porque sí sé lo que hago!

mis manos tienen el perdón del arma

y la redención de tu mutilación,

apaga la mirada, niña mía, la misa llama…

Tumbas de Sal

Escozor de traidores,

péndulos de sangre,

apócope del fin

y gladiolas al aire.

Esta es la última copla,

he de retornar al panteón,

hogar renegado por mis pasos,

madre complaciente en el suicidio.

Azul

Remolino de zafiros

despertándose y levitando

sobre las dunas de las mejillas

de astros nacarados…

De tus manos nace trigo,

en tus pies de mares escarchados

mojaría mis granates bohemios,

y la muerte envidiosa contemplará

por el ojo de la cerradura.

Soy ciudadana de cometas azules,

tristezas y melancolías celestes,

bocanadas de nenúfares

al languidecer la tarde.

…y susurrarte en aire la noche que nace…

Tu ausencia es causante

de sonrisas enanas

lamentos gigantes

y esperas del quinto color

del espectro solar.

Hombre de océano y tierra,

de cielos risueños

y profundas amarguras:

¿cómo pides poesía si tu rostro

juega a las escondidas en cascadas

que me ocultan tu hermosura?

De brujas y otros enseres

Desde la colina del ogro

escalfando los huevos del Seraph,

mientras la humareda nos guía

al cadalso que a la niña consuela…

“Llora que tus lágrimas son collares para Medea”

Inhóspitos corceles sin brida

amilanan mis fantasmas,

señalen pues la ruta al templo

en donde danzan ellas, sin tiempo.

La brillante luna negra

cayendo en maldición

a través de los humos blancos de la noche,

gélido respirar de las paredes…desquicio.

Tesoro de obsidiana y terciopelo,

cabriolas entre duendes,

serafines copulando en el altar

magia de ninfas en secreta masturbación.

Aparece el prisma de la vida

oraciones mágicas, absurda bisutería

¿dónde crees que está el infierno flotante?

Fluctúa en las cavernas de la mente…aquelarre.

Lupanar de sonrisas,

migajas de infección,

ollas rebalsando fiebre,

¡acógeme estrella de fuego!

La eternidad no está en lo alto,

está por la asquerosidad de la lombriz de azufre…

Ventana

“Al marco”

Alabastro delineando cielos púrpuras,

arcada en decibelios altos de mi réquiem,

faroles incendiados de cara al averno,

segmentos de miasma en los ropajes del Altísimo.

Percibo del Hades su emanación arcaica

diseminando su gélida presencia en mi memoria,

entonces la inspiración pasa a ser estilete del llanto.

“Al cristal”

Eres el infante que guillotina bríos profusos,

letargo de ausencias y añoranzas de acero,

fundes en el eco de mi melancolía

la consigna de tu estirpe, como si fuese himno militar.

Cruzo en tus vitrales el Aqueronte,

y me abres de par en par la muerte…

inquieta como un puñado de libélulas,

absolviendo lamentos y rascando mi obituario.

“Aquí yace una condenada de la carne, eufemismo de su atrocidad”

“Del paisaje a la poesía”

Los visajes de la luna en consecuencia,

oquedades de la ira en mis sienes,

turbulencia precipitándose en el garfio de la puta,

esquinera de tragedias, a tu canto me resigno.

Caronte ¿qué te significan cinco óbolos por poesía?

ni aún si esta fuese el vino consagrado del perdón

podría pasar por la puerta ancha del flagelo que padezco,

hunde tu barca, retorna a tu guarida, que yo aún… soy de la vida.

Que la Sibila de Cumas me pincele en verso

la profecía que descubrirá la fealdad de mi rostro,

sin la putrefacción del maquillaje

y lo obtuso del paladar, ¡Oh final maravilloso, inmaculado!

Mi espíritu hoy se ensancha en cuatro bordes,

donde la ventana no es encierro ni disecciones,

es auxilio en el ahogo y tijeras a la pesadez de la bruma,

la pureza de la mañana y sus cabellos rubios de júbilo…

Ixtab, el suicidio déjalo caer en cuatro pétalos negros de la rosa,

la plaza nos espera y las hojas de los árboles

jugarán con las piedras de la luna

¿recuerdas nuestra infancia?

La poesía es de paisajes,

lo hermoso del dolor es pincel,

nuestra sangre el cáliz

y las venas, papiros al anochecer.

De la constelación, tres tesoros: Poesía, música y pintura…

Tu Sonrisa, Risa y Carcajada (El Des-Orden de tu Espíritu)

Bordoneo bendito

clareando desde el centro

la batiente de mi alma embriagada,

madrigal tibio de astros ardientes…

Eres ensenada silenciosa,

y me desencadenas estallidos

cuando me cruzas las sienes

con tus coqueterías perladas.

No clamé a un Chopin

para que pariera un Nocturno,

si los ensueños musicales

de tu sonrisa me impregna de sinfonías…

Antología plena de versos

creando metamorfosis

a corceles blancos que trotan

por la dermis que me cubre.

Ángel taciturno

píntame paisajes en las piernas,

créame cielos rojos en la testa,

y en una carcajada deslízate en mi aorta.

No sellaré con mi beso de poesía,

si deseo que se desbanden

las palomas de tu risa,

y encuentren acomodo

en los ramajes de mis oídos:

cuando hambrientos se mezan pidiendo por vos.

Alas

Fragmentos de diamantes

anillando ondulaciones de vientos,

aristas de mares,

plumas de amianto…

Atisbo tu vuelo delicado,

asiéndome las iris

al plenilunio de tu pecho,

¡amando el fandango de tu risa!

En tu rostro invoco la poesía,

y tu voz me crea nimbos en el alma,

desespero entre cristales

mariposa incandescente, inalcanzable…

Alza tu canto al firmamento

y profundízate en mi océano

agita los velos de la primavera

liberándome de todas las quimeras.

No deseo ser diosa

huérfana del imperio de tu vida,

ni quisiera ser reina

sino me coronan tus latidos.

Emerge del centro del universo,

ave acuática y cáustica,

déjame galopar contigo

a los confines del alba y su misterio…

A mi hombre alado.

El árbol de la esperanza (a Frida Kahlo)

Calostro de hojas

laceración del vientre de la luna,

y tú, mujer de sol,

tu columna se calcina

en la inquina rebelión de tu sombra.

Tu pálida sonrisa de halcón

tambalea los zócalos de mi fe,

y rozas mi tierra infestada,

viertes pólvora mojada, maldita incendiaria.

Diosa de grimas y resquemores,

fríes la carne en pinceles brumosos,

me traiciona el ingenio,

la peste negra, suspiro letal de mi trastorno.

Se abren las fauces de las tinieblas

derramando su baba sobre mis mejillas,

perdemos sí… perdemos la batalla,

jamás, jamás… habríamos de perder toda la guerra.

Entonces de tu boca sale la semilla,

tus cejas me van dejando cromos al caer,

el fuego te hace danza, las calaveras crean moquetas,

y tu sublime dolor, me parte lamentos.

Ya no somos inocencia,

pero hay raíces que elevan,

del vino amoratado de los golpes

brota el árbol, aquel, que nos deja comer esperanza.

El tedio

Van calándose aturdidas

las milésimas del tiempo

en la Biblia de los aseñorados dinteles,

consagrados terrores y epitafios.

El epicentro de mi médula

causante de desoladas alegorías,

sed del medio día y sopor de atardeceres,

indolentes párpados, partituras cimbradas...tenues.

La mujer reposa desnuda

entre los cascabeleos de su amante,

las llamas del cigarro parecen abúlicas,

y sus diálogos no alcanzan los muros.

Veo atravesar la ventana los grafos

en comparsa, todos sincronizados,

y el exhalar de mi espíritu pesado

se engulle la cabeza de Apolo y escupe hígados…

Hoy se divierte la muerte,

enredando sus dedos en mis tendones,

jugando al yo-yo, dejándome sin mí-mí,

con su guadaña meciendo el tic-tac.

Aquí hay nada, como casi en todo,

enjugándose placenta detrás de la arboleda,

los parques borrados de mi mapa…

Papá ¿es eso el tedio o es el suicidio del sol?

Anochecer

Torrente de zafiros en las células,

juegos vertiginosos entre pausas,

feroces garras desentierran mi letargo,

surcan mi selvática melena los féretros del silencio.

Reposan mis sienes en la almohada del dolor,

el sol de mi mirada agoniza ante la luna,

el reflujo de mi saliva se esparce,

descansen náyades en la piel cenicienta de mis manos.

Se damasquinan en mis ojos

los acerados círculos lilas

cual si fueran los incisivos besos

del engañado Morfeo tras las rejas…

Finos hilos de sangre se abren paso

entre mis pupilas vibrantes y necias,

ojalá llegaran a colgarse de los astros,

despojarme de la mirada vacía, el graznido de la nada.

Me han querido herir las palabras,

se vuelven saetas entre los dientes

cuando se enemistan mis fantasmas y cadáveres

y se juegan mi espíritu bohemio en la ruleta.

Hay disparos que no se dan

pero llegan y quedan en la carne,

a qué bautizar santos en iglesias desiertas,

trémula caricia en mis pies dolientes…

¿Dónde reposan las aguas de la inconsciencia?

pesadillas, sueños, la burbuja del dormir,

felicidad perpetua parida del hermoso dolor

¡Oh sufrimiento innato, úlcera del corazón!

¡Que desfilen los guerreros,

que marchen las musas

y en su paso que se aleja

acerquen mi final al anhelado panteón!