domingo, 25 de julio de 2010

Alba

Llora sí, llora el alma.

Hombre, llevas muy poca fe en la espalda,

bebe, olvida y entonces, crucifícate.

Siéntate, sufre a la sombra y la luz del alba.

¡Duele tanto el camino que se ha decidido!

-Sí... somos hijos del tercer mundo-

Odio... más odio... allí búscame.

Porque si brillo es que me he oscurecido.

Quémame la planta de los pies y entonces, descúbreme.

Por cada letra que te escribo, un puñal se me clava,

entonces qué es el morir si no se vive primero.

Abramos el libro de la magia negra. Somos blancos.

Verás a la bruja arder entre su infierno,

crucigramas marcados y mordidas entre las palmas de las manos.

Si el diablo viene a buscarme, no le temo. Le venero.

Asómate y grítame, si te callas, cóseme la boca a mí.

Veo el hilo pendiendo de la viga de mi torcido futuro,

pero quién lo logra ver si nada está escrito.

En lo dicho, en lo que no se ha dicho,

en lo que no se habrá de saber nunca,

en la tormenta, en una sombra turbia.

Clávame un nombre en cada pierna,

busca mi útero y abórtame,

aspira mi alma en una fatalidad.

Que el combate mortal es el pan de cada día,

que el final nos gana el paso,

pero seamos astutos y démosle anagramas.

-Siéntate a descubrir enigmas. Mira el alba. Espérame-

¿Y los mares de qué color se empapan?

O

yes a lo lejos la sangre hervir en el mar de nostalgia,

se agolpan docenas de púas tras la retina,

a lo lejos el vago toca una triste melodía,

su guitarra recuerda el llanto de la madre abandonada.

S

e tensa el nervio de la hoja ya marchita,

se descolora la vida entre arteria y arteria,

¿quién le sujeta las penas a la luna en condena?

duele perseguir un trozo de saliva en su boca seca.

C

uelga arriba el retrato de la Diosa del Suicidio,

abajo, la ocre figura de sus pellejos dormidos,

maldíceme treinta veces y me apodero del vicio,

ahógame una sola vez y dormiré en reflejos.

A

ltiva la risa del llanto tortuoso,

se extingue el último rayo con medio deseo,

su voz es templada entre mis plegarias en destierro,

la mar es turbia, color del vinagre, naufrago, me pierdo.

R

ancia es la sentencia y el hechizo,

volemos para quedarnos en el mismo sitio,

engañemos a la mentira,

violemos a la muerte,

culpa a la derecha,

desdicha a la izquierda,

al centro, nosotros.

Lloro hojas (a los árboles)

Sé que sufres amigo

la deshonra de los clones

del que es simple mendigo

de todos tus verdes colores.

Lloran contigo las flores

el sol se enfurece y en ardores de ira

nos llena la piel de sinsabores

y la tierra cada vez menos respira.

Yo con vos lloré hojas

las mismas que lloraste en solitario

me senté a platicar de tus congojas

y escuché a lo lejos la lágrima del campanario.

¿Acaso ellos no son humanos?

¿Será el machete su único cerebro?

la industrialización nos hace unos enanos

ante lo inmenso de un agujero negro.

Yo con vos lloro hojas todavía

Natura gime porque le falta su cabellera,

¡haznos sentir miserables en tu agonía!

¿Por qué nos ahogamos en la ambición carroñera?

¡Levántate hermano y abraza a tu árbol!

Aquel que siempre ha sido fiel y servicial

por piedad les pido destruyan de su corazón el mármol

y dónenle a su tronco un amor-raíz menos superficial.

Monigote

Se dibujan las alas en nubes sin cielo,

no resiste la tentación de bajar a las llamas,

prueba el agua y luego se retira,

la risita macabra le sale y le transpira.

A fronte praecipitium a tergo lupi

Que te devoren, que te prueben y den su juicio,

ataja dardos de veneno y fuego con los ojos,

sirviente en batallas sin campo,

séquito sin honor, sin verdad, sin iglesia.

Ab alio expectes alteri quod feceris

Se nombra vengador y nadie le debe,

juega con cerillos, farolas y bombas,

pon a prueba la luz artificial contra la oscuridad real,

toca la puerta tres veces y te abrirán.

Abyssus Abyssum vocat in voce

Paso en falso y cae, sale y vuelve a caer,

detrás de los hilos, seis ecos,

en las uñas con esmalte, mugre,

Eva la hermosa, no habla, gruñe.

Acta Est Fabula.

Mírate en los ojos del demonio,

intenta salvarle y sabrás lo que falla,

esta es una máquina sin corazón,

sola se muere, mientras vives, como monigote.

Verde (Dorah Armenare Occa Rauss)

Bosteza el infierno en la mañana

del aliento le cuelgan miles de lenguas,

las que corta de noche, las que escupe y no traga.

Bajo el sol en lujos de uñas negras

le doy un soplido a su porquería,

estrujo sus sentidos y exprimo el hechizo.

Planetas, líneas, luces que giran,

transito el oráculo del silencio

sueños puntuales que no alcanzan,

destrozo el castillo del mal.

Entre sus escombros paso

me siento en el trono del Maldito

banquete de pulmones, hígados y ojos… ¡Sírvete!

-Pedazos de ser y no ser-

Los amores que se esconde en la vagina una monja violada,

cambio monedas por un vago,

coreografía de llantos y plumas caídas.

Gritos. Silencio.

Todo lo puedo, todo lo quiebro,

el sarcasmo en un universo de santos es ley,

la espalda es el tablero del cielo y sus posesiones.

Suicidio. Renacer. Muerte definitiva.

Droguémonos con polen de inocentes,

busquemos al viejo rico y marquemos sus arrugas con navaja,

soy libre en una jaula de tigres.

Espanto. Paz. Terror. Sexo.

Escozor bajo las pestañas,

alcohol en la retina,

ateos por centro y sur en manchas grises.

Decapitación. Quemaduras.

Ella mira su muerte con placer,

Él se aleja con la mirada perdida y canta: “donde no existe ningún adiós, ese día es el de hoy……”**

(**Verso de un poema autoría de Ixtab)

Ella le habló a Lucifer

Anoche ella bajó al infierno

le susurró una oración a Lucifer,

se recostó en su pecho,

permaneció en silencio hasta el alba...

su cuerpo gritó en una danza

alrededor de la llama de su desesperación

-Si dejarme quieres, entonces viaja-

Pregúntale a quién quiere,

toma dos agujas y cósele su clítoris,

cruza los dedos, gira la rueda,

tritúrale la boca y de sus dientes saca un collar.

Qué tan alto puede volar un pez,

cuando el mar no le fue suficiente

-A quién quieres mujer-

Borracha, niña, linda y asquerosa,

ofrendé mi vida al Angel Caído,

al Dragón, a Lucifer y forniqué en sus laberintos.

Brotaban cucarachas de sus sienes

-devora la ostia en señal de la unión-

toma la fogata y cocina la magia

-Perdóname porque he pecado-

Acalla tu dolor, vocifera tus cruces,

suicídate en el centro del círculo amarillo,

desdóblate, muestra tu interior.

-Tengo miedo, abrázame-

Ella muerde a Lucifer,

se lo come, lo traga,

lo digiere, lo asesina,

lo revive y lo entierra.

Debut y despedida

Antes, durante, después,

-El Ultimo Couplé de la Montiel-

risas, llantos, luz, oscuridad.

El telón ha caído

llegó la etapa final,

aplaudan todos y lárguense.

El truco de magia

ha dado su resultado:

un conejo sin orejas y rabo.

Simples divagaciones sentimentales,

polvos sencillos en tránsito,

¡adiós, adiós...querido,

quizá nos vemos al otro lado!

La enfermedad del aire

Treinta y nueve grados y medio,

el aire está enfermo,

hierven como huesos en azufre,

la reina sin cetro se rasca los sueños.

Gritos, silencio, paranoias,

fiebre y delirio,

el aire está enfermo,

crujen las puertas del infierno.

Transformación y asesinato,

el dolor tiene torcido el rostro,

elige una sola letra del alfabeto,

estréllala contra la pudrición del pensamiento.

Soy pobre, nada tengo,

estoy sorda, nada escucho,

soy atea, en nada creo,

existo y si hoy no he muerto...será masoquismo.

El aire está enfermo,

arrodillémonos y recemos,

-soy atea, en nada creo-

el jarabe de la discordia sabe bien en invierno.

Desnuda camino hacia el cementerio,

soñé con besarte y morderte dragón negro,

inacabado, inexpresivo, terco,

no hay adiós, cuando la tristeza es eterna.

Ábreme la espalda y saca el aire enfermo,

treinta y nueve grados y medio de locura,

a los cuarenta contaremos cuentos blancos,

más allá del mercurio dormiremos en la luna.

Agítame y despiértame, me buscan,

concéntrate, no me abandones, mejor vete,

arranca una hoja, escribe mil jeroglíficos,

la escritura de los ancianos es complejidad existencial.

El aire está enfermo,

ya no suspiremos,

contengamos oxígeno,

peinémonos con el viento.

Saca extensiones de mi estómago,

báñame en agua tibia de tu mal vivir,

dame en la boca el veneno de la niña con rostro de ángel,

robemos la espada al guerrero y degollémoslo.

Mucho falta por deshacer,

la frustración es el platillo principal,

rebanemos la carne del dios Hunhau

y tomemos el poder por siempre de Xibalbá.

"Hoy no he muerto, otro día más al coma"

Nebulosa

Dispérsate en mil nebulosas,

rodéate de moscas, de espantos,

suda rayos y chispas, entona una canción.

Si supiera que abrirme las venas

podría contener al demonio,

estuviesen de par en par como mi mente cerrada.

Entonces me finjo, me miento y me divierto,

son miles de respiros que chocan, en la nebulosa,

estúpidamente corro y de pronto regreso.

Café, negro, amarillo, azul,

asquerosamente ingenuo,

potencialmente maldito.

Los anagramas me indican menos enredo,

desenredo los brazos tendidos,

me ahorco la insolencia y soporto.

Estrello mi cerebro, un, dos, tres, un, dos, tres,

adelante, arriba, quizás seguramente abajo,

extiende el cráneo, escúpelo y violéntalo.

Olfatea nebulosas, trágalas, vomítalas,

es la hora de comer,

transan con la fineza de la prostituta.

Sujeta piedras, revienta los cristales de la casa,

pensemos que no pensamos y en la idiotez hay razón,

desencajen los terrenos y pásenles factura.

Hoy no hay cultura,

no hay repetición,

no hay miseria, solo nebulosa.

Un poema para Amelié

Amelié... hermosa mujer azteca

dime, qué secretos guardas en tu cuerpo,

tu reflejo narcicista es tan bello, que me pierdo...

Vives y comes de pena y dolor,

acaricias los pétalos de una rosa inerte,

y suspiras, tratando de elevar al cosmos una oración.

Eres tan fuerte que te debilitas con el viento,

¿a dónde te lleva tu corazón bipolar e inquieto?

Tus gestos son como el aviso de tu inmortal espíritu...

Sales por las noches a buscar un universo,

el que no encuentras en el día, porque el sol es castigo,

abrazas tus sueños y los amarras porque tocarlos no quieres.

En tu rareza brilla la pupila de la razón,

y si tu sin razón es mi razón para quererte,

entonces razonemos y digamos que te quiero.

Huyes tanto de lo etéreo que le haces el amor a diario,

niegas con tu loca cabecita, lo que tu alma afirma,

en tus alas habitan caracolas y ecos de mar...

Ecos de mar... de aquella canción que hoy escuché,

de aquella melodía que te trajo a mí... como una ola...

cuando la vida en una bocina me susurró al oído de vos:

Por la blanda arena

Que lame el mar

Su pequeña huella

No vuelve más

Un sendero solo

De pena y silencio llegó

Hasta el agua profunda

Un sendero solo

De penas mudas llegó

Hasta la espuma.

Sabe Dios qué angustia

Te acompañó

Qué dolores viejos

Calló tu voz

Para recostarte

Arrullada en el canto

De las caracolas marinas

La canción que canta

En el fondo oscuro del mar

La caracola.

Te vas Alfonsina

Con tu soledad

¿Qué poemas nuevos

Fuíste a buscar?

Una voz antigüa

De viento y de sal

Te requiebra el alma

Y la está llevando

Y te vas hacia allá

Como en sueños

Dormida, Alfonsina

Vestida de mar.

Cinco sirenitas

Te llevarán

Por caminos de algas

Y de coral

Y fosforescentes

Caballos marinos harán

Una ronda a tu lado

Y los habitantes

Del agua van a jugar

Pronto a tu lado.

Bájame la lámpara

Un poco más

Déjame que duerma

Nodriza, en paz

Y si llama él

No le digas que estoy, dile que,

Alfonsina no vuelve

Y si llama él

No le digas nunca que estoy

Di que me he ido.

Te vas Alfonsina

Con tu soledad

¿Qué poemas nuevos

Fueste a buscar?

Una voz antigüa

De viento y de sal

Te requiebra el alma

Y la está llevando

Y te vas hacia allá

Como en sueños

Dormida, Alfonsina

Vestida de mar.

Una coqueta carita me dice hasta pronto,

cierro los ojos, veo tus estrellas y sonrío...

"Hasta Pronto Preciosa...Hasta Pronto"

*Canción: Alfonsina y el Mar

Un pedazo de mi alma

Violada el alma una y otra vez,

ha cerrado la puerta pero deja abierta

una ventana que se ha rajado de la espera.

Marcas nocturnas de la soledad,

a destiempo...cabellos de azufre

cual si fuera Medusa desata miradas de fuego.

El ojo que todo lo ve llora, sufre y se desarma,

a veces juega a ser Hansel, recogiendo migajas,

Gretel le dejó pariendo planetas desiertos.

Algo hay en la pieza que no encaja,

callado la dibuja detrás del armario,

conjurando a los demonios nocturnos que salgan y acompañen.

Qué tan cara cuesta una sonrisa fingida

cómo se apuñala tres veces seis el pecho y muere,

insoportable es coincidir con el miedo y un mar gris.

Increíble es navegar entre las llamas que consumen mi cuerpo,

coser, unir, pegar, deshacer, desentonar, pesa todo, lo sé,

ya no lucho, ya no maldigo, ya todo es silencio.

Solo alzo la vista buscando a la luna,

quisiera que abra los ojos y me deje de rodillas,

porque bajo su mirada es que me he quedado en agonía.

Peñasco

Encierro un grito entre las paredes de calcio,

terrible es la lucidez, cuando solamente se ve la basura,

incitante volverse alquimista de la locura,

apoderarse de la debilidad de los malditos para beberla.

¡Cómo quisiera deshacerte entre los dientes!

De mil palpitaciones hay una que me revienta,

insignificante es tanta tierra, si todo es baldío,

insuficiente la muerte para lo poco de vida que queda.

Mi cabeza una cadena de dinamita en reprobado silencio,

El Cogito ergo sum no se conjuga con la ejecución,

tengo el podrido sabor de ciertas cosas entre lengua y lengua,

y se le abre el mar a la bestia de par en par... síguela... persíguela...

Tengo resaca de mierda en la mente,

el peñasco se aproxima... me subo... exploro...

te acaricio desde arriba... te doy un beso... y me extiendo...

Diarrea (vulgaridades mentales)

Una puta enloquecida

le roba la sotana al vecino,

y se caga de la risa.

Tres de la mañana,

¿coca fría pa'l calor?

Ah sí, un gramo por favor.

Palabras mágicas

"Inga, PINGA, poinga"...

patada en la espinilla al payaso.

Quisiera reCogerte a la salida,

porque me remartillan las ganas,

pero recordé que entras y no sales.

"Nadie me quiere, todos me odian"

canción de reguetón

en una noche de pechos mutantes.

Ya no te fotografíes el rostro,

creo que si te capturamos el cirCulo

es uno de esos momentos Visa, que no tiene precio.

De escritor, poeta y loco,

todos tenemos un poco

¡Quién toca la puerta a las diez! Ah, sì, el gato.

Me jode que rías tanto y llores el doble,

a ver, ven, sácate los ojos, tíralos bajo la cama,

¡Mierda! Me acabo de parar en uno.

Cortito, cortito,

todo pequeñito y confuso,

como un buen pedo.

Al fin se cayó el agua y por poco me quemo,

esas tus greñas me descascaran la mirada,

dibujemos boas con cara de sombrero.

¡Primera llamada al Asteroide B612!

Espérenme, que me dieron ganas de mear,

mandé al principito a la calle y no volvió.

Tengo sueño, quiero dormir,

a ver, mándame aquella navaja,

tengo ganas de morir.

Te prometí un poema

Pasé los dedos a través de tu espina dorsal

en el sacrosanto aposento de tu frágil figura

y logré sacar los hilos que sostienen tus recuerdos,

metí una uña entre la llaga mayor, paciente.

Me sinceré con tu diafragma contraído

y le hablé de la muerte y de la vida,

mientras tus ojos se cocían al calor de mi verdad,

siniestras gotas de sal derretían la vigilia.

Intempestivamente te mordí el cerebro

para saber si por allí encontraban acomodo mis penas,

supe que la miseria que me abraza es mayor y tuve miedo,

entonces te dejé caer y cerré los ojos, sentada en la penumbra.

Sácame del costado un pétalo agrio,

entonces sabrás que soy indigna de una sombra,

es posible que de donde vengo, sea del graznido de un cuervo,

galopará un suspiro hasta que desgranes la locura.

Expuse tus carencias ante un perro hambriento,

devoró con precisión cada fina línea de tu desesperación

hasta llegar al hueso duro que te aprisiona,

agotado se devolvió a la canasta llena de trapos carcomidos.

Se emblanquecieron mis pupilas cuando vi venir la piedra,

me sujeté al tronco del vacío para escuchar tu grito,

el sol está más lejos de lo que se cree y nos deja ciegos,

solamente queda esperar la coincidencia de un infierno.

Yo no sé contar el tiempo en las agujas

únicamente sé que lo mido en maldiciones

ocho vueltas podría dar el universo en cinco saltos,

talvez allí se encuentre después de todo, lo eterno.

Una letra bonita (demencial)

Ensartando el puñal sacándole el hígado,

explotándole los oídos con el filo del fuego,

mordiéndole la carne y escupiendo obscenidad.

Tragando olvidos reciclados,

digiere el lado lascivo de la razón,

defeca semillas en tierra de nadie.

Que se ahorque con su propia lengua,

el Arcano Mayor señala una peste,

que crujan los huesos y se inicie el banquete.

Una letra bonita cada parte de su cuerpo,

y en conjunto una macabra y hermosa canción.

Mínimo

Encuentra en los ecos humedecidos

por el llanto que riega la gangrena interna,

las luces que apagan el relucir inestable

de todas las palabras movidas y partidas.

Disparo en una bala de cien muertes,

el ojo avizor que todo lo ve y nada cuenta.

Siento el peso de la cortina de la agria soledad,

¿qué tanto brilla la moneda de la suerte desencajada?

"Sal a pintar el cielo de rojo y dime lo que ves"

Fingirte

Es orgasmo mental con otro,

es sonreír en malicia al saber tu triunfo metafórico,

entregarte castillos de arena sexuales,

y dejar que riegues reputación que no existe.

Perversa... dejar que tu mano busque,

lo que tu pene no pudo encontrarte,

aquello que mi vagina se negó a entregarte,

fingirte una idolatría... destruída en el olvido.

La cama fría y solitaria espera de nuevo,

yo con mi fogosidad de siempre

y vos con la frialdad natural de tu hombría.

Qué maravilloso es fingirte... sensualidad en agonía.

Quisiera (súplica de liberación)

Si por cada suspiro mío,

fuera menos aire para vos,

sabría que tanto dolor en el pecho,

tiene seguramente, una buena razón.

Quisiera saber si es posible,

que la sangre hervida se congele al mirar,

pues sabré que aquella foto tuya que mantengo en la pupila,

se helaría centímetro a centímetro y pronto me daría igual.

Ojalá que en cada paso mío, haya una huella menos tuya,

que se cicatricen mis rodillas, agraciadas en tus desprecios,

y cada cabello caído en señal de desespero,

sea solamente un buen augurio que me aleje màs de tu veneno.

No quiero perdones, no quiero olvidos cargados a la cuenta,

daría la riqueza que me queda -si acaso tuve alguna-

por saber que cada lágrima, es menos y menos de tu esencia,

que cada flor muerta con tu aroma presente, signifique ausencias en mi mente.

Aleja tu silenciosa compasión de mi ruidoso infierno,

tal vez busco asesinarte casi a diario, hasta saber que ya haz muerto,

déjame besar a otro hasta sangrarme los labios,

que ese sea el escape de mis venas, contra tu amor ingrato.

Morderé tu mano piadosa si me la tiendes de nuevo,

jalaré el gatillo de la rendición en mi sienes en señal de duelo,

a veces pienso que si no morís, es porque tal vez quiero, morirme yo

(por vos...)

pronunciaré tu nombre hasta que los dientes duelan, para borrarme tu sonrisa de candor.

Y sobre todo yo...quisiera salir a ver al sol, y darme cuenta,

que no te haz ido, que seguís aquí, que me amás,

y que tu boca pronunció abandono,

porque buscas que me quede eternamente con vos...solo con vos.

Ecos

Tus gemidos en la suma de los míos

retumban en la madrugada serena

que nosotros vamos desordenando,

realizando nuestro hechizo.

Tu voz después de la mía, viceversa,

yo sobre tí, viceversa,

caricias en eco enloquecido,

eco de orgasmos consumidos.

Un poema para tres

Sobre la tierra seis pies,

bajo el cielo tres,

en la discordia uno.

En el corazón seis manos,

a las espaldas cuatro,

en la tristeza dos sujetando llanto.

Alegrías entre tres,

cortamos uno,

burla entre dos.

El perdón de uno y otro,

la sordera del restado,

lo marchito del solitario.

Llanto superficial de dos,

amargura real en uno,

el adiós entre tres.

Triángulo roto,

decepción al cubo,

el abrazo y el beso se detuvo.

Olvido para tres,

bendiciones hacia dos,

cenizas de uno.

Demasiadas manos,

demasiados ojos,

exceso de palabras.

La puerta con cerrojo.

Se aprende

Entre golpes y caricias en la vida,

se aprenden verdades que pensàbamos mentiras,

nos consta que el sol es uno y brilla,

que el camino es siempre cuesta arriba.

Derrochamos menos...con el tiempo,

nunca llegaremos a ser perfectos,

y desconocemos en algún momento las razones

para dar paso al grandìsimo manojo de temores.

Soledad,

tristeza,

lo efímero,

lo usual.

La sabidurìa viene desde dentro,

no en lo blanco del cabello,

la voluntad debería sobrevolar siempre nuestro terreno,

y constantemente olvidamos, nuestros sueños.

Inseguridad,

impaciencia,

ambiciòn,

paranoia.

Lo que realmente vale no es un espejismo,

abarcamos tanto y disfrutamos tan poco,

vivimos con el reloj como cruz, ignorando el tiempo,

la sencillez es un cajòn olvidado...en el destierro.

Ceguera,

sordera,

inexpresiòn,

ignorancia.

Vemos en una mirada el universo,

y olvidamos los planetas que habitan en el resto,

corremos tras un solo hueso, como perros,

ignorando que hay otros que son un filete al conocerlos.

Desesperanza,

estupidez,

desamor propio,

intolerancia.

La verdad es amarga...desde el inicio de los tiempos,

y nos encanta que nos mientan, vivimos para ella,

si la humanidad es una farsa, que se venga la muerte con guadaña,

¿para què luchar tanto sobre una falacia?

Resignaciòn,

comodidad,

pereza,

sinsabor.

Se aprende mejor a sufrir,

que aprender en la alegría

rogamos al cielo por más vida,

y no aprendemos a vivirla

Teoría del rencor

El músculo central en retroceso,

elevado a su máxima potencia,

la mente impaciente,

combinando la materia,

fraguando la venganza multiplicada por siete.

Pintor en etapa creativa,

utilizando el rojo sangre de sus venas,

rastros de fuego dactilar

entre la piel mezclada con tristeza,

astrólogo elevando maldiciones a través de las estrellas.

Paranoia objetiva y fría,

racionalmente psicópata y mezquina,

tejiendo con ortiga muerta la desdicha,

recogiendo la semilla del dolor,

tirándose de bruces en la cama del desprecio.

Apesta el cadáver de la herida,

y cada vez que puede le besa y le lame la esencia,

para que el olvido no llegue,

dialoga con la sombra en eterna agonía,

cálculos simbólicos, resultados descuadrados...teoría del rencor.

Lujuriosa

Meteré mi lengua lasciva entre las piernas de tus venas sensitivas

y atajaré con mis labios

la fibra extensa de tu enigma,

apaciguarè mi hambre de poder

enterrándote la cruz de la lujuria desmedida.

Veré la explosión de tus histerias

y me sentaré sobre la cúspide de tus ideas retorcidas.

Hierve

Empuja el hervor de mi sangre

con un beso húmedo de tus labios,

sostén la mirada un instante y presencia,

cómo la combustión invoca,

el amor que estalla en mil inmensidades

y en tu alma desemboca.

Diminuto

Hace seis soles y dos piruetas,

bajé de la luna y me metí bajo tierra,

reptan ahora mis ideas y escupo de la ira hacia fuera.

Hace seis minutos y dos segundos,

decidí abrirme del cuello al vientre,

para saber en qué momento me tragué la noche entera.

En todo y en nada (bitácora de un viaje en solitario)

Difuminadas las horas pobres carentes de un todo...

campantes deambulan por la nada y sus caminos frondosos, vacíos.

Hice un trueque con el virginal encanto de mi vida

y me adueñé de las profundidades del Érebo...

Dualidad ingrata del alma que sufre,

¿cuànto tiempo aguantan tus alas volar a ras de la felicidad?

La vida deja de ser igual una vez que aprendes a caminar descalzo

por encima de montañas rocosas y piedras ardientes...

La mirada se encandila ante un simple y dèbil destello,

y entonces tienes un choque con un lado que desconoces,

de rodillas regresas a los brazos de aquella que abandonas,

le lavas los pies con el sudor de tu ansia maldita.

Dejemos hervir la sangre y en su punto màs sublime,

dejaremos caer nuestro rostro perdido,

lavaremos nuestro cuerpo en el arroyo de la congoja,

y quedaremos desnudos... con los huesos despiertos...

La insensatez no es más que una Torre de Babel edificada en solitario,

¡Y quién soy yo para venir a descifrar semejante enigma!

¿Qué es todo lo que tengo ante el abolengo de la indiferencia?

Es posible que la Nada sea nuestra mejor vestimenta...

Elevémonos como el vapor, alto... casi tocando las galaxias,

y caigamos estrepitosamente en la tierra...

desaparecer no es una opción... es una misión...

en el tirón que nos sube y nos baja, quizás... quizás.. exista una respuesta.

Tu tristeza en mis ojos

Dulce rostro entristecido y herido,

reposará algún día en el aposento de la fe,

sin Dios y sin el diablo, solo cerrando los ojos.

Camina con millones de rumbos,

mira hacia todas partes y perdido...sufre...

Tu sensibilidad me empequeñece,

tu rencor a la vida me empobrece...

Repartes tanta sonrisa y sin fortuna te quedas,

te vuelves de a pocos mendigo en un mundo de ricos,

solitario... añorando el día de la ausencia eterna.

Tienes un ala herida ángel mío,

yo no tengo las mías para consolarte,

tengo el cuerpo vencido, y rebasada la copa.

Pero en estos ojos vacíos... puedes dejar tu tristeza.

La musa de la dama

Por las noches se desprende

del crucifijo aquel que la sostiene...

respira el hedor de las viejas heridas y vuela alto...

Posa sus pies entre las ruinas de castillos derrumbados,

sufrida...angustiada...melancólica y...fúnebre...

destilan sus ojos lágrimas secas, como un puñado de hojas de otoño...

A ratos se torna violenta y posesa de ira...hiere y mata,

tan cambiante como la posición de las estrellas,

tan egoísta que lo entrega todo en sus palabras...

Sus vestidos formados con hebras de tristeza,

de sus venas destila la tinta rencorosa y sombría,

le roba la luz al sol por las mañanas, para hacerse espadas mortíferas.

Solo tiene cuencas, sus ojos los capturó un cometa...

si se agota, reposa en una caverna...y luego sigue,

su corazón se enamoró de la pena y la soledad completa.

Levanta su dedo de vez en vez y señala hacia el cielo,

aquel espacio cargado de nubes y esperanzas furtivas,

ríe tanto que se le tuerce ya la sonrisa...

Seduce a su esclava la Dama segundo a segundo,

con su temblorosa voz le susurra una maldición,

el océano plagado de demonios entonces despierta...

Se alimenta de sus propias vísceras,

se sirve una copa del pus que emanan las llagas abiertas,

las que se le han formado por las voces traicioneras.

Jamás conocerá la muerte, porque su agonía es eterna,

tiene pasado de sobra, una pizca de presente y un futuro lejano,

es tan hermosa que todos la han abandonado...

Cuando llegue el día en que se consuma la materia del cuerpo,

posará su mirada en otra fuente grotesca,

entonces será dueña y señora con sus perversiones y su canto de sirena...