domingo, 12 de septiembre de 2010

Estados

Alquimia perfecta, aliento espeso de llamas volcánicas,

te encuentro desenroscando melancolías en mi cama,

tus ojos en flor me recuerdan la adolescencia lujuriosa

y las ondulaciones de tus caderas a las notas suaves de mi guitarra.

Eres, morena mía, la dimensión reconocida de mis fantasías,

en donde Adán y Eva jamás sabrían qué es el pecado

y los ángeles hilan felices las cortinas del templo de tu sexo,

la fragancia de tu exhalar es incienso y mirra en mi cabello.

¿Sabes? Tus suspiros son amargos como un café al medio día,

pero tan sutiles como el más ágil de los venenos

tu mirada se pierde entre constelaciones,

yo sólo juego a ser la cola de los cometas que habitan tus pechos.

A veces te veo correr como loca entre pesadillas

y tus manos deshacen el chocolate de mis ansias,

preciosa pervertida, eres grosería de mi boca,

la redención de mis tropiezos…

Tu frente exprime los momentos en que masturbándome…grité tu nombre,

gata que saltas de techo en techo, sé mía ahora y mañana,

déjame ser el sonrojo de tus muslos y el gemido de tu vientre,

el pan de tu erotismo, maná de solitarios.

Paséate desnuda por los campos de tus sueños,

que el aire atraviese como lluvia de puñales tus deseos,

deja que sobrevuele tus virtudes de mujer

y luego, duerme, mi diosa…que el quetzal te bañe de rojo los párpados…

Sujetos

Por encima de la distensión de mis pensamientos,

debajo de los líquidos verbales de los gritos,

a los lados de lo que se superpone a los coágulos amnióticos…

mi cabeza… revienta, sin oxígeno…se parte.

A veces camino por los túneles de mis membranas

sacando en el rechinar de los dedos las lágrimas,

nubes pesadas sobre las pestañas que explotan al final,

como si la sangre se hastiara del encierro y el eco de su propio vacío.

Quise convertirme en profanadora de las tumbas de mis difuntos,

cuando descubrí que en su catalepsia solamente se burlaban de mí:

-¡Ilusa! ¡Maldita! ¡Pagana!-

No existe venganza alguna cuando mi nacimiento fue dado en inicio.

Vivimos escondiéndonos de la carne y somos caníbales,

en el burdel de mis nocturnidades, conozco a mis putas por nombre y seña,

patéticas como las arrugas que les cuelgan sobre sus vestidos de satín

y su sexo hediondo y peculiar…transgresoras inoportunas.

Ella se me acerca y mete su lengua en el fondo de mi oído,

me apantalla con la intensidad de su luz y me da asco,

entonces vomito sobre mis pies y lo purifico:

¡Purificación al final de tanta vileza!

Bisexual, has fornicado con tus hijos e hijas, les dejas embarazados

luces amorfo por momentos, luego te transformas y siempre mueres,

déjame copular con la luna una vez más,

que la corona de espinas que siembres en mis agotadas sienes sea tu despedida.

¡Yo sufro tanto cuando abortas ilusiones!

Noche a noche después del llanto guardo mis ojos en tu relicario,

y mis palmas tienen la marca de todas tus bestias,

que no es una porque se ha reproducido como mala simiente.

Si en el ocaso pidieres de mí una oración,

se moverán mis labios como lo santo que no podré tocarte,

como si mi espíritu fuere la abuela del Pedro que se degolló tres veces ,

Y el cadalso que has hecho para mí sobre tu espalda es mi meta.

No vine a caminar sobre el mundo,

vine a reptar en él, para seguirte,

porque soy partícula entre tus dientes,

porque me arrojaste para ser estrella… y hoy nadie me puede ver.

Guitarras

Deja que mis palabras sencillas te toquen,

que no puedo enredar tu cabello con hilos de oro,

pero sí sé cómo darte el alma en cada verso”

Satinadas sonrisas las de nuestro silencio,

cielo inflamado con los espermas de la espera,

eres el terciopelo y el encaje de mis lágrimas,

la desafinada nota de mis párpados.

Te veo como el diamante en bruto de mis desvelos,

el que no labraría para descubrir su belleza,

si entre tu selva áspera y suave está lo que muchos no encuentran,

por eso eres el rey de mi naturaleza.

Tus huellas dactilares entre madera y cuerdas,

son como los ríos de mi tierra: agua dulce y serena,

y sumerjo el cuerpo de mis letras en vos,

para encontrarte tímido, mi hermoso jilguero nocturno.

Déjame ser el minero de tus segundos,

encontrar en las entrañas de tu tiempo, mi espacio,

enredarme con el humo de tu tabaco y llegarte,

ser el profeta del mundo, como nadie lo ha sido.

Anclo mi barca en la playa de tus cabellos,

cuento las estrellas que te logro divisar en los labios,

eres mi África inexplorada, hombre de mis más hermosos sueños,

tu mirada es como una madrugada, sublime, mágica, nostálgica, sin dolor…

Regálame en un beso la aceituna de tu coqueto suspiro,

eres el vino predilecto que extraigo de mi mejor viñedo,

caprichoso como la lluvia en un día soleado,

imposible a veces como el dolor cuando estás ausente.

Soy libre entre tu alma, porque ella no tiene bordes,

mas en ella encuentro mi refugio,

la cura de mis agotadoras jornadas,

tú me cantas, yo te escribo..todo… en nuestra pequeña casa.

Un pastel para mi amor

Los pasos lentos y pesados del tiempo,

marcando trechos de kilómetro a kilómetro,

cuando la tierra fue marcada, cuando somos de otro tiempo,

con colores en tela que nos recuerdan: que vivir aquí nos es ajeno.

Cuántas veces he querido ser sembrador del universo,

plantar tantos árboles, flores y frutas en la boca del mundo,

alimentar a los bebés con poesía y ver en sus ojos la paz que no dan firmas,

dormir bajo el sereno cantar de los grillos y traerte a mí, en un respiro.

Hace mucho tiempo que olvidé cómo se habla con Dios,

hoy apenas pude preguntarle qué mas se necesita para amar,

si yo no quiero el peso de las bolsas del dinero en mi mesa de noche,

ni tampoco el espacio cómodo de una mansión cubierta de secretos.

En la dureza de mi figura existe la fragilidad de los sueños,

descubrí que el verde que la gente ve como esperanza es apenas una puerta,

debajo de ella, arriba de ella, en sus costados hay tantos matices como alcances,

corramos por el pasto y dejemos que la noche estrellada nos muestre.

Tu mirada es como el papel blanco, pura y a veces perdida,

me gusta llenarla de los garabatos de mi amor,

dibujos de aprendiz, con el grafito de mi corazón,

el que por primera vez se encuentra enamorado.

Magia:

Sigo aplaudiéndole a tus hadas,

me sonrío con gatos que conversan,

digo tres veces abracadabra

para que me muestres bajo el pañuelo el ángel que me aguarda.

Al Ángel de las Flores:

Llévame hasta el lugar donde tus manos abrazan su alma,

a veces hay espacios tan grandes con su nombre en la punta,

lloro mucho ahora y lo sabes, me has visto,

pero al final siempre espera por mí una sonrisa:

la que lleva su nombre…Oscar…

Ritmos

I

Sudores dispersándose entre las sábanas

el caldero abierto de mi boca, dibujándote,

volátiles dedos que surcan tus elevados pensamientos,

muerdo tus gestos, los exprimo, los exploro…

II

Adoro comer sin prisa la caña de azúcar de tu cuerpo,

para sentir cómo luego viertes la crema tan ansiada en el café de mis caderas,

que en las notas distorsionadas al compás de tus fantasías

seamos capaces de crear mil y una horas de salvajes agonías…

III

Arriba:

Cintura demoníaca luchando con las cadenas de tus manos,

giros que devoran tu arma, la que se rinde conmigo,

mientras que como recién nacido hambriento a los senos de la madre,

furioso me devoras los pezones… ambrosías hirvientes.

…Y…abajo

tus hombros sujetan el peso de mi temperatura,

palabras que sólo provocan el sonrojo del silencio,

sumar respiraciones, sin dividir espacios, multiplicar deseos,

orgasmos deliciosos servidos como banquete en época de hambruna.

IV

El número mágico de los felinos

el poder es tuyo, el veneno es mío,

sujétame del cabello y empuja el gemido hasta mi boca,

ténsame la lujuria en ritmos húmedos…acaba conmigo.

El recorrido de mi tristeza

Si mi dolor esta noche es tan grande

como para tragarse océanos y mares,

y mis lágrimas tan espesas

como para romper muros y paredes…

¿Qué tan poderosa podría ser la tristeza en mí?

si es que mi alma posee la astucia del amor,

ese nido donde nacen serpientes

las mismas que beso y logro que luego, dancen para mí.

Vida decidme, el fin ¿qué es el fin?

que mis preguntas infames no te sepan rancias,

que tus respuestas ocultas no me separen,

¡carreteras, ríos, cielos, todos abiertos por fin!

Comparto tu cama esta noche, Depresión,

pero solo serán amores de paso,

tu paga sé bien, será un tajo de mi espíritu

como tantas veces me has cobrado.

Que tu partida sea pues, en madrugada,

mientras todos duermen, mientras él descansa,

nadie sabrá que fuiste mía y yo fui tuya,

aunque pesará menos mi sangre al saberse por ti bebida.

Soledad que me refugias en tus enaguas,

déjame escuchar el Nocturno junto a ti,

que la mirada está cansada, mi carne marchita

y su lejanía son témpanos de hielo fundiéndome en desdicha.

Soy como un borracho, que se tambalea,

en su trago encuentra tanta furia como fragilidad,

y sus huesos otrora ágiles, podrían quebrarse con un soplo,

el soplo de la maldición de la noche y mi yo… desnudo.

He vertido tanto corazón en tu cielo ¡deseo miserable!

y tu boca se abre con la perdición entre tus dientes

fetidez vengativa, sé que tu alegría será mi tumba,

tu risa libre será mi pena capital, y mi cabeza tu banquete.

Jamás fui hija reconocida por tu iglesia

por eso ignoro tu nombre, Demonio

¿a qué le llamas fe, a qué le llamas guerra?

Si te soy extraña, cómo es que sabes tan bien mi nombre.

A Diana, la niña:

Sé que sufres sentada a mitad de tu cementerio,

tu cuaderno casi se cierra y las líneas se borran,

tus muertos han callado y se han ido lejos,

tu carcajada es pantano, tu sufrimiento es eterno.

Levanta las manos, pequeña, sigues siendo bella,

las arrugas son laberintos, las llaves tus versos,

camina, aunque en tus pies existan llagas con historias,

el día no termina, los féretros te aguardan…

Suicidio, en la rebeldía de tu negación

encontraría bien la salida, me esperas, lo sé

sabes que te buscan mis labios como al amante perdido,

pero no es tu hora, no es tu tiempo, aún no llegaré…

Quise que la inmensidad del amor tocara paisajes,

bañar las montañas de mi ímpetu, sembrar flores,

hacer nacer la esperanza del vientre de la desértica maldad,

y no pude, he fallado, soy inútil.

En el fin:

Por hoy he de guardar el sable, por hoy… sólo hoy…

que mañana toquen a la puerta los hijos de Satanás

y en la brillantez de mi esperanza mueran desfigurados.

¡Regresaré a la batalla cabrones!

Se enfrentarán a la astucia de la que les he hablado,

sabrán cómo es que se guardan cartas bajo la manga,

cuando saque para ustedes, la última, una marcada:

mi dolor convertido en ira en contra vuestra… su exterminio.

Apéndice

A mi amor:

Si tu tristeza acabará con el toque de mis manos,

Abre tu pecho todos los días, recibe mi poesía,

Sutúralo…pero por favor, espera por mí.

Matte Kudasai.

Lluvia

Tras el rastro de las lágrimas de Penélope

cuando caen en el útero caótico de mi noche,

vida subterránea donde saltan en par mis fantasías sexuales,

las que tengo entre los gnomos y las hadas de mi infancia.

Festejos de lluvia, ácidos y sales.

Los andrajos de la rata son terciopelo acariciando la caravana

en donde el tuerto majestuoso se transporta,

torpeza del polvo que entumece la nariz

y mis colmillos ensamblados en los labios

imitando el sonido de una castañuela, ruedas del tiempo.

Tengo un armario con cajas de inviernos,

mugre colgante con ternura de vejez,

gavetas de eclipses en embriones llameantes,

como el verano en el que perdí mi virginidad.

Yo sé de una mujer que posee los desiertos,

de las llagas de los pies brotan miles de semillas,

malditas por todos, benditas por el amor.

Cosecha, madre, que tu fruto es abominación, pero alimento para el miserable.

Somos gemelos de desgracias

amamantados por el mismo dragón,

al sabernos aborrecidos por el mundo,

desterrados por el infierno, sin conocer el cielo, pero lo tocamos.

Como en Sodoma y Gomorra yacerán los padres y sus hijas,

en la misma cama, así… ¡así! Dormirán nuestros versos,

huérfanos de la tierra prometida ¿qué más esperar?

Sólo el andar incierto, pero aún así, arderemos.

Tráeme una cesta de piedras, yo las transformo en réquiems,

que la música no es del mismo músico,

es de quien muera en el centro de sus tonadas,

como cuando buscas solo sandías y creas un jardín de frutas carnosas.

Si algún día falleces, mi poesía no se acaba,

porque ella es el reflejo de la misma muerte,

entonces seguiré allí...

La cabellera de Ixtab

Los enredijos matinales de tus cabellos,

rayos de girasol mañanero en donde caen mis pesares,

cuando te pienso, cuando te sueño, cuando despierto,

entonces le apuesto a la gitana de mi cama por un beso de futuro.

Cuenta verso sobre verso el amor en tus noches,

las que te apagan los enleonados pensamientos,

momentos en los que tus ojos brillan por tristeza,

una ausencia con mi nombre, que te contiene el pecho.

Siento el aroma que aún mi nariz no percibe,

las ondulaciones fantasmales sobre mi piel,

minutos de lágrimas que no se ven, pero que duelen,

la nostalgia que descarga apasionadamente sus cadenas en mí.

Ojalá mi sonrisa bastase para entregarte el mundo,

mi poesía suficiente para borrar tus amarguras,

mi amor el silencio del adiós que no debiera llegar,

y mi vida para darte los hijos que pare la felicidad…

Pero soy solamente un camino de tantos,

una puerta que se abrió y mañana ha de cerrarse,

el olor pasajero de una flor que muere

un después que no tiene el nombre de nadie.

Pero hay un hoy que no termina en media noche,

no me busques, solamente encuéntrame,

en la risa de la gente que circula tu cotidiano andar,

si es que te otorga el cielo lo que pido…entonces, sé feliz por los dos.

Tu cabello al hacer el amor con el viento, me trae un murmullo:

“...recuerdo hoja de árbol el jardín que comentaste para mendigar,

ya lo vi, lo vi y es hermoso, yo te estaré esperando, sentado,

contando los pétalos de las margaritas y obsequiándole las umbelas al sol,

si me vieras conversar con él, únetenos, él aun no se va,

sabes de que le hablo, si supieras, no te apresures, él aun va a estar ahí. “**

es el momento justo antes de dormir, pronunciar tu nombre,

fallecer en mi soledad…pero guardar una esperanza.

**Fragmento de poema "Flores". Autor: Ixtab

Náuseas, vómitos y mareos

Espacio desperdiciado en palabras mal puestas

puntos en blanco que separan el dolor de la sangre,

cuando coagulando se me pierden los sentidos

entre las confusas espirales de tus malditos estados.

Polvo que se te pierde ligeramente entre los dientes,

soy la bocanada de niebla que se queda presa en la madrugada

y se suelta al primer pinchazo que el sol te da en el hígado,

cuando tu grosera mejilla se me asoma en desacato.

Solía ser cementerio para tus muertos,

la espada que clavaba en tus ovarios infértiles,

el sexo barato de tus noches despintadas y trasvestis borrachos,

tequila y gasolina que derramo entre tus dedos, incendios breves.

Mustia azucena que te escondes entre las tormentas de arena,

colores dorados, confundidos con el óxido de mis pulmones

cuando alzas en tus brazos la vida que agoniza en mis ojos,

millones de sepulcros en tus arrebatos obsesivos.

No le preguntes a la maldad por qué existe

ella es solamente el medio que nos lleva al término,

a la mesa en donde nos come la muerte y nos defeca el olvido,

tu principio viene de la suerte, el mío viene del destino.

Acabaremos implorando a la madre no nos deje nacer,

ser abortos de las impúdicas horas que nos abandonan,

mis lágrimas te moldearán como arcilla,

convirtiendo tu edén en un manojo de jazmines rotos…

Traición, hermana mía, somos ahora como una,

porque dejaste tu saña contra mí y ahora reposo mi cabeza en tu regazo,

conozco tu olor, sé de tu figura hermosa y de tu casa que me cobija,

muérdeme, que mis dientes van luego, en picada hacia quien nos toca.

Campos

Ánimos flotantes que destilan rumores grisáceos,

púrpura finito en tormentas sobre mi sembradío

tienes el sabor de la hiel que exprimes del sol que te cae

y mis ojos se cuelgan en el marco de la ventana de tu mezquita.

Mi piel se ha quemado entre los besos sabios de la soledad,

porque sólo ella me conoce, sólo ella distingue, sólo ella es religión

cuando por fuera he sido señalada de hereje y atea,

si mis ídolos son los malditos, los condenados y los enfermos.

Sembré miles de campos que he visto nacer y morir,

coseché tanto flores bellas como agrias

raíces colmadas de veneno y hierba mala en lujosos parajes,

mas la enredadera de mi infección es más grande que el muerto mismo.

Lluvia desnuda recorriendo los surcos de mi tiempo,

eres la piedad del que no merece vivir entre la tierra,

mandrágora ofrecida en el ritual de mis versos,

cuando mi dios se ausenta y se entristece.

Soy una bacante más en el vasto imperio de las razones,

levántate y anda pues, Eolo y dile a mis enemigos que vengan

en tus palabras llévales las hojas caídas de mi arboleda

para que de ellas se alimenten, pues me odian, pero comen de mí.

Hechicera pervertida que das de beber de tus flujos al perro guardián,

con su sabor de chocolate, pero azules como los golpes de tu tortura

yace en el lecho del paria y coloca tus piernas sobre sus hombros

gime y pronuncia su nombre, que en tu vientre germine la semilla…

La semilla de mi campo eterno, el que aún no he creado.

Cuadros

En las marejadas de flores del medio día,

cuando olvidé la extensión de aquel jardín

y redescubrí su belleza al internarme por la puerta trasera,

la que mis pensamientos brindan, cuando estás ausente.

Lágrimas de ayeres que dejaron su copioso hablar,

se vuelven cuentagotas de letras que pesan en tu nombre,

cuando el cielo deja el tornasol…y pierde color

allí es en donde nace la fe.

En el flujo que se retiene en las yemas de los dedos,

el blues que el viento otorga a las hojas de mi esperanza,

cuando el papel no responde, y mi voz se calla…

Allí está la sonrisa del gato que da la espalda.

Si el aire de mis pulmones fuesen para vos un verso,

el acto de exhalar tomaría el milagro de tocarte,

que los segundos en tiempos felinos son eternidades,

allí es donde los días toman el misterio de mi vida.

Mis melodías en tu oído son cortos, escasos talvez,

mi voluntad infinita al hacerle trueques a Morfeo:

“Noche que llegas con pasos ligeros, déjame quitarte el vestido

allí en tu vientre está mi deseo, que su sueño sea bueno”

Qué sabrían la muerte y la vida si me besaran

cuando envidiosas le quieren despertar celos al amor,

si no beben de él, si no le charlan, si no se pacifican

allí está la magia que solo viene de tu alma y la mía.

Soñé con las alturas en la blasfemia de unas alas

y para eso dejaría de besarte la tierra, la que te parió,

cuando entre arboledas me recitas poemas y te entregas

allí es donde sé que mi amor, es solo de vos.

Tobillo

Círculos lilas en las profundidades del océano azul,

lugar en donde los duendes de mis dolores navegan.

No sabía de la muerte cuando en medio de una bossa-nova

fue bastante astuta para jugar poker conmigo y no dejarme perder.

Hacía fila con todos los adictos en un mediodía veraniego,

una anciana tras de mí rezaba el Angelus y apuñalaba un recién nacido:

Me miraba, y entre su aliento putrefacto veía mi nombre salir.

El cíclope que aguardaba en la entrada grita:

”El retorno a tu inocencia es a través del infierno”

Reposé mi cabeza en la almohada, intoxicada,

hablé unos minutos en la madrugada con mis tres adoradas brujas,

luego nos desnudamos y corrimos bajo la lluvia cálida. Fui feliz.

Ofrecí el mundo para que se sentasen sobre él. Me abandonaron.

Empujé con mi nariz los límites de la cocaína,

lloré tanta sangre que mi angustia se quedó dormida…

Sentí que mi abuela me abrazaba con tanta ternura que la asesiné

porque creí que la eternidad vivía en su regazo.

Mi lecho es la cámara de tortura a donde retorno siempre,

las paredes blancas de mi cuarto son el torso, piernas, brazos,

miembros de todos y cada uno de mis pecados,

lugar donde una sirena me brinda copas de pesadillas con su oración:

Salve satanas

Salve satanas

Salva satanas

In nomine die nostri satanas luciferi excelsi

Potentum tou mondi de inferno,

Et non potest Lucifer imperor, rex maximus,

Dus ponticius glorificamus et in modods copulum adoramus te

Satan omnipotents in nostri mondi

DOMENI AGIMAS IESUS IESUS NASARENO REX IENOUDURUM

In nostri terra satan imperum

In vita lucifer ominus fortibus

Obsenum corporis dei nostri satana prontem

Reinus Glorius en in terra eregius

Luciferi imperator omnipotnets

Salve satanas

Salve satanas

Salve satanas**

Me deja con amor un grillete en el tobillo izquierdo. Mi juicio. Mi condena. Mi Maldad.

Extensiones

Cabellera

De las ondulaciones que nacen de tus ideas,

hasta que acarician el cuello que sostiene tu belleza.

El lugar donde sueñan mis dedos salir de su caja de cristal

y con las uñas explotarte la luna, en rayos silenciosos….

Ojos

Circulándote la risa y la tristeza las pupilas,

el iris tuyo que le canta al mundo en notas desiguales,

tu mirada que se riega en la acuarela

y yo el sol que desea explotarte en el lienzo blanco de tus ojos.

Nariz

Un festival de aromas entre bosques, calles y esquinas,

olfateando los buenos y malos humores del reloj,

la muerte que te explota en las fosas cuando el gato se esconde

y el ángel de las flores aromáticas que te aguarda en el Centro de América.

Boca

El nido de donde nacen los rayos que parten,

los afilados destinos que son flechas directas al sueño de la carne,

agilidad fogosa e impaciente por enredarse en mis virtudes

explosiones de silencios en el “aún” y el “todavía”.

(Matte Kudasai)

Cuerpo

Si quisiera medir tus manos, contaría estrellas,

si el trayecto hasta tus pies habrían largas constelaciones,

de tus hombros a tu espalda llegaría a encontrarme la tierra prometida,

pero en las esquirlas de mis explosiones anhelantes no hay centímetros:

Solamente el estruendo de mis palabras que dinamitan el amor.

Camarada

Caemos por las noches a comernos constelaciones,

hemos puesto bacterias bajo la sangre de la luna gorda

y suspiramos entre cada milímetro de pieles con aruños

Muéstrame la mueca que tanto me hace reír…

Se dice que he perdido el respiro entre mis palabras,

pluma no seas necia y no me tires llaves sin cerrojos.

El tra, tra, tra de tu metralleta me revienta los tímpanos

entonces el zapateo se reinicia y me juega en los cabellos.

Me gusta la cabellera de Diana, porque se estira y se encoge

Justo cuando mis ideas son grandes o pequeñas

como cuando un niño nace y luego se hace grande

pero siempre llorará cuatro lágrimas pesadas por amor…

Existen días en que pasa rozándome la piel una bruja

¿habrá hechizo caído sobre lo que ya no necesita conjuro?

Quisiera subirme al redondel de la plaza y recitarte

elige vida, elige muerte, elige soñar, elige reír, elige sufrir.

Fotografías en donde colecciono tus manías

Como si los colores primarios ya fuesen más de mil

porque del rojo te puedo crear muchos girasoles

del azul te podría sacar miles de cielos

y del amarillo encargarte millones de soles.

Mares en desiertos

Barco de cristal déjame romperte los lados

saber que el angosto camino se vuelve ancho

y que mis pasos han de hacerse ligeros

que las alas no son ajenas y que puedo hacerlas de papel

Hay rareza en lo que no es común

Sé bien que mi poesía ha salido pobre

que mis cantos se escucharán lejos

y que mi guitarra, la que no tengo, no sonará

pero que resuene entonces el amor que siento y sobreviva.

Que así sea.

Figuras

Membranas transparentes que empujan las torres de la sed,

cuando vi brillar un poco las pupilas de mi padre

y su llanto cayó sobre la máscara de aquel último carnaval,

cavidades extrañas, ajenas y sobre pobladas.

Como un gusano que se aloja en mi corteza

recorre y su baba es confite

su herejía es castañuela entre bailes de fenómenos

estoy débil, fría y solitaria.

Todos se reúnen en una tarde dominical y se preguntan,

mi nariz se eleva y siente el aroma,

un ave muerta se estrella en mi ventana

y mis falanges se tornan ácidas, inmundas.

Una ramera sufre por las calles donde el sol se ha olvidado,

sus muslos bañados en cenizas se vuelven tormentas salinas...

Conozco tus desiertos y sus quiebres

como aquel cementerio que de niña, visitaba:

Doncella ¿a quién has asesinado?

Me vi rodeada de bestias mudas,

sus ojos grandes como si fuesen platos de abominación

el león con su espalda partida me muestra sus vértebras

¿cuánto sufrimiento puede caber en el poro de una pared recién pintada?

El feto que cuelga en la puerta de la sala

símbolo de los improperios repartidos,

mi idioma de espirales cobrizos se derrama en el azulejo

y la calma es entonces un radical libre, complejo.

La delicia de los tatuajes en tu carne,

como el vegetariano que engulló a su amante

y su sangre fue copa llena en resequedades poéticas.

Carcenbero raquítico que me dejas el sonrojo del sexo en mi cama hambrienta.

Me sujeto a las púas de la envoltura de tu cuerpo,

tan fuerte...tan extrema...tan sometida...

que me lloras y yo te lloro y la fragilidad de tu voz me pide levemente:

Muéstrame el camino, hacia el Trópico de Miauf.

Burrocracia

Usureros en formatos antipendejos

"Estoy que me muero" (chistes de hospital)

la risa se termina en el pobre que entierra,

en el que pierde la vida, por tus largas orejas.

"¡Seguro a las 8 me ves en la T.V. con corbata nueva"

La mujer que desde la estación policial te mira

queriendo ahorcarse con esa misma corbatita

después de la violación del párroco en aquella esquina.

El filo de mi protesta se oxidará en el tiempo,

hoy se me quiebran los ojos de ver a mi gente padecer.

Por sus rebusnos los conoceréis...

por la carga de estupidez y de inconsciencia en tu lomo

veré sangrar cada vez más la tierra que evapora mis pasos.

Burrocrático vestido de gala en funerales de paisanos

¿no se te antojaría mover la cola y espantar preguntas?

Puede ser que los círculos que la existencia puede dar,

te topes con un formulario para el cielo, a donde no entrarás...

porque traspapelaron tu solicitud y la de la manada.

Ebria

Trago I

Se pone la mesa y se enciende la algarabía,

extiendo el vaso para beber de tu aorta

y libar el Amargo de Angostura de tu alma

¡Salud entonces por el hombre que amo y me ama!

Alcanzo a ver en el fondo del cristal de tus ojos,

la tentación de la vida y la invitación a la muerte,

en donde podría conseguir eternizarme en tus huesos

y danzar con los fantasmas del ayer que no son más tormento.

Trago II

Uso y abuso de la verdad:

Los borrachos no mienten y los niños tampoco.

Entonces por ahora soy la niña que te canta

¡Salud otra vez por la poesía que me acerca a tu sombra!

Que se sienten conmigo los alcohólicos torturados del amor,

quienes han sabido la dicha de besar el filo de los celos,

los que en un abrazo han dejado hígados e intestinos,

aquellos que en un ballet de cisnes muertos han renacido.

Trago III

Baco, colega y amigo: Que sea hoy Domingo de Gramos,

ensalza mi trago con polvo blanco de tu sonrisa borracha,

ciertamente la pena y la miseria es banquete en nuestra fiesta

pero esta noche hemos de ponernos a dieta.

La piel poco a poco se calienta y recalienta,

los minutos son cerillos a la demencia cruel,

ruin es la doctrina de los bohemios de la noche

que hemos de vivir amarrados al destino incierto del arte.

Trago IV

Mozart descúbrete los genitales y muéstrame tu sinfonía

atácame con las notas del piano que resuena en los sarcófagos,

panteones en donde ayer dormía, lloraba y reía…

La ebriedad se acerca lenta y pausada, pero siempre pesa.

Once Sátiras Caben Adentro del Redondel de mis tristezas,

idioma sangrante de mi embriaguez para el Ángel de las Flores:

Dile a mi amor esta noche que deseo y necesito su esencia,

que el alcohol me coce heridas y me hace gritar sin pudor ni clemencia.

Trago V

Punto alto del lugar más bajo de mi conciencia,

desatemos entonces las marejadas de versos sin enlace

que mi escritura no tiene rima ni métrica,

pobreza transita por mi pluma escasa pero se dispara con pasión

entonces el papel se pacifica y me deja hacer transfusión de mis ideas.

¡Salud con la mano derecha que apenas se alza!

El alba ha llegado, la noche se ha suicidado en mis palmas

la botella exhala su último suspiro en mi espíritu enajenado

y en su cadáver encuentro el camino hasta el hogar de tus pasos

apiádate caballero y acaricia mis bucles negros, yo mi amor te entrego.

Ebria duermo, sobre la cama de tus pesadillas y sueños.

Te amo.