viernes, 5 de noviembre de 2010

Suicidio al crepúsculo

El vientre vacío

del silencio que doblega

el universo paralelo

confinado a mis ojos sin estímulo,

desafina.

El incesante revoloteo

del cuervo fiel

que devora mis entrañas,

bebiendo en grandes sorbos

el lisol de mi congoja,

me desgaja y desentierra,

el gesto noble de quien fui en otra era.

No existe solsticio

ni aún el vano cincel

de eclipses retrógradas

que pululen mis hastiados cabellos,

solamente el traqueteo

de sueños lisonjeros y sombras.

La venia de la parranda

fue servida en otra mesa

y la resaca como péndulo

hace uso del dintel de la puerta,

sonsacando el remiendo

puro y benévolo de la ausencia.

Hurgando en las pupilas

descubro el sufragio universal

de lo discorde y lo amorfo,

temidas las horas del reclamo

y bienvenida la amargura sensorial…

Me aburre el ciclo del reposo,

y la alevosía del movimiento

construye hecatombes

en mis manos,

¿cómo se lee el firmamento

si estoy enterrada boca abajo?

…y sigo pensando…

Brebajes (homenaje a Ixtab)

El Psicópata**

La ignominia de la demencia

declina en la punta de la lengua

de los apostatas,

suelo sin pasos,

la comedia del terror.

Suerte de asesino

en la esclusa del arte,

ese que de día

le brotan témpanos de sangre

y de noche es lupanar de llanto.

La luna preñada**

Labrantío de violetas,

desoxigenación de ortiga

y vapuleo de nueces,

somos el polio del viento,

los colmillos de fuego.

Versos desflorando versos

y la personificación del abismo

entre los responsorios de las viudas,

todos, semejantes a suburbios alados.

Luces de Eclipse**

He visto cabalgar al misántropo

hacia la cúpula del cirio negro,

fracturar la nuca del clavel

y sedarse el rostro grotesco

con besos de Hécate.

Revienta la soga bermellón

del Fénix y únete

al festejo de intestinos,

el cianuro es espeso

y los violines decapitan licántropos.

Al poeta irreconocible**

Bengalíes deformes

formando cruces en las alturas,

no hay oro, sólo asco,

ojala existiera el pulido exacto

para los millones de silencios abortados.

El Rey de la Selva alza su pata,

y los alacranes llueven

sobre la húmeda soledad,

los fetos soslayados en drenajes,

sollozan.

La jaula de las fieras**

De este lado no hay faros

que amparen el luctuoso respirar,

hondonadas y cráteres de bilis,

torceduras de labios y azufre,

pueblo maldito, Belcebú pernocta

entre las ásperas rosas.

El Quijote se suicida

entre fauces de molinos,

música de piano

y ceniza de loco…

Poeta blasfemo,

oprobio de biblias,

transgresor de pantanos,

las llagas de tus pies

son el maná de tus hijos

nonatos.

Para Ixtab, con profunda admiración y respeto.

(**Títulos de poemas escritos por Ixtab)

Aires

Los arpegios de la tarde,

paliando el azúcar salvaje

de los astros que viven

circundando mi diafragma...

te esperan.

La palidez de las flores,

que en su nostalgia semejan

desérticos albores,

transmutan al tornasol

de tu piel y el caleidoscopio de tu mirar.

Hoy me preguntaron

qué es poesía

y desde un haz de luz

hice nacer una vía láctea,

mientras que de la tierra

emergió tu ufano caminar:

“-¿Qué es poesía?-

-Es su belleza que no se esconde,

ni juega al escaparate

en la trastienda de algún rajá,

se suelta, se desdobla y se abre

como el océano al roce de la barca.-

Quiebro tímidos silencios

con la resurrección de tu tormenta,

y a veces pareciera que

detrás del sol, los elfos

exprimen limones sobre las montañas…

En el raudo vuelo de mi pecho

sé mi compañero,

que de promesas ya gimen los muros,

y en el céfiro se calla y vive

lo eterno.

Bésame, bésame siempre

entre la lluvia de oro,

la lluvia de grana, la lluvia de añil,

la lluvia de azules y verdes,

lluvia de vos... sobre mí.

El hipo que crecía en vanidad

I

El Eclipse

Bicéfalo embalsamado en elipses

ofreciendo al Hades su sexo,

revendedor de baratijas,

desmiembras al libro de la magia

y la transas por incineración de labios.

Decadencia de danzas

entre teatros arruinados,

la ira de la noche se acrecienta

y expulsa de sus hígados

en proféticos espasmos, su insolencia.

II

El Golpe

Mientras el cadáver de una mosca

me muestra su tejido de averno,

yo rocío sulfuro al rostro del día

y me hundo en la almohada y congoja…

He visto el rostro deforme,

cansado y raquítico de la hidalguía,

y en su desastrosa caída

me ha extirpado la humanidad.

III

El hipo que crecía

Existen sonrisas que sangran

y en su líquido rancio

deshacen ángeles,

y dios es un impostor,

generador de demonios y despojos.

Somos escupitajos de abismo

y fracturas de fémur

en un sitio de inválidos,

náusea de los templos y sus gnomos.

IV

Vanidad

El susurro torcido de la virtud

atravesando auroras y

sus centellas amargas elevan,

creando exorcismos en gaviotas,

los guerreros duermen y la doctrina revuelve.

Ya no habrá océanos,

las migajas serán frutos

y los reyes de barro gozarán

la displicencia del trono

y comerán hasta hartarse

del vientre de pan de lo sublime…

Ecosistemas musicales y orgasmos sonoros

Flauta dulce

que anegas con cicuta

los tormentos del desvalido,

de la doncella melancólica,

y la nostalgia del homicida…

Besas al piano arrinconado,

le despiertas en pasiones fogosas

que desollan al sordo

y practicas lobotomías al tedioso,

¡Qué sería del vuelo sin sangrar!

Al centro de la sala un violín

masturba con su arco

un harem de hermosas damiselas,

blancas y negras, neuróticas,

abriendo en flor el Apocalipsis de su sexo.

Pusilánimes devotos

cubriéndose la mirada ,

frente a la tocatta infernal,

que ruidosa corta las venas

del silencio azul y lo desarma…

La enfermedad sonora,

en su dialecto febril

con las campanillas del jardín,

alcanzan con su aroma de cáncer

la grácil nariz de la hechicera.

Una fuga de aire,

que del espacio a la tierra

esparce polvo metálico

colisionando con la madera

y sus caóticas llamas

forman caudales de erotismo.

El beso que cubre la vida,

lleva el carmín de la muerte,

y los dedos son instrumentos

de eternas heridas,

y precipitados amaneceres.

Impulsos

Tiralíneas de olas,

aguas saladas

bajo la miel de los ojos,

impávido y tosco, agitas…

Apetecibles los pastos,

irreversible la mitomanía,

reversible la hiel del estero,

me golpeas para ver si sangro…

Profundizo en tus palmas,

me anexo a tus vértebras,

se humedece mi tacto

en tus curvilíneos trayectos.

Saber de ti no quiero,

pero siempre te espero,

el impulso morboso,

devenir de paranoias.

Infidelidad

Poesía fugitiva,

lectura escurridiza

timonel de soledades

y Ramón recita:

Mar adentro,

mar adentro.

Y en la ingravidez del fondo

donde se cumplen los sueños

se juntan dos voluntades

para cumplir un deseo.

Un beso enciende la vida

con un relámpago y un trueno

y en una metamorfosis

mi cuerpo no es ya mi cuerpo,

es como penetrar al centro del universo.

El abrazo más pueril

y el más puro de los besos

hasta vernos reducidos

en un único deseo.

Tu mirada y mi mirada

como un eco repitiendo, sin palabras

'más adentro', 'más adentro'

hasta el más allá del todo

por la sangre y por los huesos.

Pero me despierto siempre

y siempre quiero estar muerto,

para seguir con mi boca

enredada en tus cabellos.

Despedida

Elevémonos entre cortinas,

de un extremo al otro:

pesadillas en rojo y azul,

aborto de besos y candor de rosas.

Reposo en versos,

deshollino volcanes,

y grito en pleno vuelo:

“Vos siempre vas al centro”

Te amo.

**Poema: Mar Adentro/Autor: Ramón Sanpedro

De la pupila a la sombra

Tienes hábitat de dioses agoreros,

y tu tiempo es fila de cadáveres

que contemplan con escarnio

cada uno de mis dedos solitarios.

Tus manos llenas de abusivas nadas,

giran la rueca del pálido hilo

y temblorosa lloras en tus embustes,

que se amamantan de tu desvalido ser.

Cuando el albatros llora

y en su triste canto de violines

se adivina una noche de púrpuras

Y zumo de agobios a granel,

no hay nadie que responda

al eco sombrío de huesos.

-Estoy triste-le dije,

y di un salto

hacia su mustia boca

y languideció el mañana

en sus apesadumbradas enaguas.

¿Por qué me niegas

las espinas del alba?

¿Acaso tu hija bastarda

está condenada al atemporal

país de los exilios?

Inexorable dolor

que has erguido bandera

en la vida con polio:

toma hoy estos versos,

sáciate con ellos

y bebe del aliento

de mi propio sufrir.

Rojo

Cocaína

Colinas de resplandores rojos,

vinos enmohecidos bajo doseles

gráciles espíritus en frenesí,

mis ojos orbitan y relucen…

Pálida la tez del inocente,

esperándome en su banco de tortura,

Aleister*, crápula de vírgenes

arremeter contra Leviatán, es tocar el éxtasis.

Asesinos por naturaleza

De grana tus palmas,

y de oro mis pústulas,

mermando condolencias

que pendiendo de la soga

miran hacia el sol del amanecer.

Cíñeme en la frente

las lenguas de las Erinias

y cúbreme con el manto pardo

que Mania ha hecho para mi reposo.

Depresión

Alma mía enferma,

¿quién te llevará en hombros

cuando exhales tu última maldición

si entre la tierra y el cielo, la ceniza es ley?

Sátrapa de inframundos,

ejecutora de sueños tintos,

entre dientes sujeto los blandos pezones

de la pitonisa en el oráculo y pido: ¡escúchame!

Sé que mi muerte se acerca, concíliame…

El herético

Tundiré tus dulces mejillas,

y haré brotar azafrán de las fístulas,

encuéntrame en el claustro,

bajo tu cama, entre las plegarias del asesino.

¡Perdóname porque sí sé lo que hago!

mis manos tienen el perdón del arma

y la redención de tu mutilación,

apaga la mirada, niña mía, la misa llama…

Tumbas de Sal

Escozor de traidores,

péndulos de sangre,

apócope del fin

y gladiolas al aire.

Esta es la última copla,

he de retornar al panteón,

hogar renegado por mis pasos,

madre complaciente en el suicidio.

Azul

Remolino de zafiros

despertándose y levitando

sobre las dunas de las mejillas

de astros nacarados…

De tus manos nace trigo,

en tus pies de mares escarchados

mojaría mis granates bohemios,

y la muerte envidiosa contemplará

por el ojo de la cerradura.

Soy ciudadana de cometas azules,

tristezas y melancolías celestes,

bocanadas de nenúfares

al languidecer la tarde.

…y susurrarte en aire la noche que nace…

Tu ausencia es causante

de sonrisas enanas

lamentos gigantes

y esperas del quinto color

del espectro solar.

Hombre de océano y tierra,

de cielos risueños

y profundas amarguras:

¿cómo pides poesía si tu rostro

juega a las escondidas en cascadas

que me ocultan tu hermosura?

De brujas y otros enseres

Desde la colina del ogro

escalfando los huevos del Seraph,

mientras la humareda nos guía

al cadalso que a la niña consuela…

“Llora que tus lágrimas son collares para Medea”

Inhóspitos corceles sin brida

amilanan mis fantasmas,

señalen pues la ruta al templo

en donde danzan ellas, sin tiempo.

La brillante luna negra

cayendo en maldición

a través de los humos blancos de la noche,

gélido respirar de las paredes…desquicio.

Tesoro de obsidiana y terciopelo,

cabriolas entre duendes,

serafines copulando en el altar

magia de ninfas en secreta masturbación.

Aparece el prisma de la vida

oraciones mágicas, absurda bisutería

¿dónde crees que está el infierno flotante?

Fluctúa en las cavernas de la mente…aquelarre.

Lupanar de sonrisas,

migajas de infección,

ollas rebalsando fiebre,

¡acógeme estrella de fuego!

La eternidad no está en lo alto,

está por la asquerosidad de la lombriz de azufre…

Ventana

“Al marco”

Alabastro delineando cielos púrpuras,

arcada en decibelios altos de mi réquiem,

faroles incendiados de cara al averno,

segmentos de miasma en los ropajes del Altísimo.

Percibo del Hades su emanación arcaica

diseminando su gélida presencia en mi memoria,

entonces la inspiración pasa a ser estilete del llanto.

“Al cristal”

Eres el infante que guillotina bríos profusos,

letargo de ausencias y añoranzas de acero,

fundes en el eco de mi melancolía

la consigna de tu estirpe, como si fuese himno militar.

Cruzo en tus vitrales el Aqueronte,

y me abres de par en par la muerte…

inquieta como un puñado de libélulas,

absolviendo lamentos y rascando mi obituario.

“Aquí yace una condenada de la carne, eufemismo de su atrocidad”

“Del paisaje a la poesía”

Los visajes de la luna en consecuencia,

oquedades de la ira en mis sienes,

turbulencia precipitándose en el garfio de la puta,

esquinera de tragedias, a tu canto me resigno.

Caronte ¿qué te significan cinco óbolos por poesía?

ni aún si esta fuese el vino consagrado del perdón

podría pasar por la puerta ancha del flagelo que padezco,

hunde tu barca, retorna a tu guarida, que yo aún… soy de la vida.

Que la Sibila de Cumas me pincele en verso

la profecía que descubrirá la fealdad de mi rostro,

sin la putrefacción del maquillaje

y lo obtuso del paladar, ¡Oh final maravilloso, inmaculado!

Mi espíritu hoy se ensancha en cuatro bordes,

donde la ventana no es encierro ni disecciones,

es auxilio en el ahogo y tijeras a la pesadez de la bruma,

la pureza de la mañana y sus cabellos rubios de júbilo…

Ixtab, el suicidio déjalo caer en cuatro pétalos negros de la rosa,

la plaza nos espera y las hojas de los árboles

jugarán con las piedras de la luna

¿recuerdas nuestra infancia?

La poesía es de paisajes,

lo hermoso del dolor es pincel,

nuestra sangre el cáliz

y las venas, papiros al anochecer.

De la constelación, tres tesoros: Poesía, música y pintura…

Tu Sonrisa, Risa y Carcajada (El Des-Orden de tu Espíritu)

Bordoneo bendito

clareando desde el centro

la batiente de mi alma embriagada,

madrigal tibio de astros ardientes…

Eres ensenada silenciosa,

y me desencadenas estallidos

cuando me cruzas las sienes

con tus coqueterías perladas.

No clamé a un Chopin

para que pariera un Nocturno,

si los ensueños musicales

de tu sonrisa me impregna de sinfonías…

Antología plena de versos

creando metamorfosis

a corceles blancos que trotan

por la dermis que me cubre.

Ángel taciturno

píntame paisajes en las piernas,

créame cielos rojos en la testa,

y en una carcajada deslízate en mi aorta.

No sellaré con mi beso de poesía,

si deseo que se desbanden

las palomas de tu risa,

y encuentren acomodo

en los ramajes de mis oídos:

cuando hambrientos se mezan pidiendo por vos.

Alas

Fragmentos de diamantes

anillando ondulaciones de vientos,

aristas de mares,

plumas de amianto…

Atisbo tu vuelo delicado,

asiéndome las iris

al plenilunio de tu pecho,

¡amando el fandango de tu risa!

En tu rostro invoco la poesía,

y tu voz me crea nimbos en el alma,

desespero entre cristales

mariposa incandescente, inalcanzable…

Alza tu canto al firmamento

y profundízate en mi océano

agita los velos de la primavera

liberándome de todas las quimeras.

No deseo ser diosa

huérfana del imperio de tu vida,

ni quisiera ser reina

sino me coronan tus latidos.

Emerge del centro del universo,

ave acuática y cáustica,

déjame galopar contigo

a los confines del alba y su misterio…

A mi hombre alado.

El árbol de la esperanza (a Frida Kahlo)

Calostro de hojas

laceración del vientre de la luna,

y tú, mujer de sol,

tu columna se calcina

en la inquina rebelión de tu sombra.

Tu pálida sonrisa de halcón

tambalea los zócalos de mi fe,

y rozas mi tierra infestada,

viertes pólvora mojada, maldita incendiaria.

Diosa de grimas y resquemores,

fríes la carne en pinceles brumosos,

me traiciona el ingenio,

la peste negra, suspiro letal de mi trastorno.

Se abren las fauces de las tinieblas

derramando su baba sobre mis mejillas,

perdemos sí… perdemos la batalla,

jamás, jamás… habríamos de perder toda la guerra.

Entonces de tu boca sale la semilla,

tus cejas me van dejando cromos al caer,

el fuego te hace danza, las calaveras crean moquetas,

y tu sublime dolor, me parte lamentos.

Ya no somos inocencia,

pero hay raíces que elevan,

del vino amoratado de los golpes

brota el árbol, aquel, que nos deja comer esperanza.

El tedio

Van calándose aturdidas

las milésimas del tiempo

en la Biblia de los aseñorados dinteles,

consagrados terrores y epitafios.

El epicentro de mi médula

causante de desoladas alegorías,

sed del medio día y sopor de atardeceres,

indolentes párpados, partituras cimbradas...tenues.

La mujer reposa desnuda

entre los cascabeleos de su amante,

las llamas del cigarro parecen abúlicas,

y sus diálogos no alcanzan los muros.

Veo atravesar la ventana los grafos

en comparsa, todos sincronizados,

y el exhalar de mi espíritu pesado

se engulle la cabeza de Apolo y escupe hígados…

Hoy se divierte la muerte,

enredando sus dedos en mis tendones,

jugando al yo-yo, dejándome sin mí-mí,

con su guadaña meciendo el tic-tac.

Aquí hay nada, como casi en todo,

enjugándose placenta detrás de la arboleda,

los parques borrados de mi mapa…

Papá ¿es eso el tedio o es el suicidio del sol?

Anochecer

Torrente de zafiros en las células,

juegos vertiginosos entre pausas,

feroces garras desentierran mi letargo,

surcan mi selvática melena los féretros del silencio.

Reposan mis sienes en la almohada del dolor,

el sol de mi mirada agoniza ante la luna,

el reflujo de mi saliva se esparce,

descansen náyades en la piel cenicienta de mis manos.

Se damasquinan en mis ojos

los acerados círculos lilas

cual si fueran los incisivos besos

del engañado Morfeo tras las rejas…

Finos hilos de sangre se abren paso

entre mis pupilas vibrantes y necias,

ojalá llegaran a colgarse de los astros,

despojarme de la mirada vacía, el graznido de la nada.

Me han querido herir las palabras,

se vuelven saetas entre los dientes

cuando se enemistan mis fantasmas y cadáveres

y se juegan mi espíritu bohemio en la ruleta.

Hay disparos que no se dan

pero llegan y quedan en la carne,

a qué bautizar santos en iglesias desiertas,

trémula caricia en mis pies dolientes…

¿Dónde reposan las aguas de la inconsciencia?

pesadillas, sueños, la burbuja del dormir,

felicidad perpetua parida del hermoso dolor

¡Oh sufrimiento innato, úlcera del corazón!

¡Que desfilen los guerreros,

que marchen las musas

y en su paso que se aleja

acerquen mi final al anhelado panteón!

Esferas

Telarañas platinadas,

numen de sílabas suaves,

silbidos de viajeros cansados,

tarareo de madres benditas.

La caja musical de tus pasos

tintineo de cascabeles,

noches gigantes, zarabandas y caudales,

labro la cintura de tus gemidos...

Remo en la brisa,

tu figura de agua se evapora,

de cabeza el paisaje

hoguera de camas, mesas…luces.

El laúd de mi ombligo

resuena, resuella, expira,

cabellos de ángel malvado,

mis siete pecados personales…

Caídas en que se te empozan las esferas,

(espíritu sombrío de tristezas)

y se agigantan en sonrisas,

mi eterno y dulce aventurero…

Y si tus esferas se apagan, no hay más poesía…

Luces

Voy provocando incendios en el céfiro

y dejo, de testigo al sol plomoso de la ciudad,

me atrevo a sacarle risas a la bruma

que a lo lejos trata de llorar escondida entre las olas,

soy quien extiende el pañuelo blanco dando bienvenidas y no adioses,

café matinal y charla sensual con el azúcar,

hago piruetas poéticas sobre los diarios

cuando su espalda me diseña artefactos voladores.

El pan de la tarde me llama…

la leche tibia de las estrellas me duerme….

El insomnio siempre llega...

Y él siempre me atrapa…

Los ángeles temen a la oscuridad

y mis dedos encienden bombillas con besos,

desato una alborada que toque ventanas y tiempo….

Inexacto, casi eterno…

Espacios que no se crean, porque nacen,

y tus pies descalzos atravesando en vorágine mis prados,

acordes y melodías elásticas…

Y vos…desafinado…

"Yo"... soy el mundo

La mujer que vuela

"Que la usual carcajada resuene en las paredes de mi pecho,

cuando mi poesía blasfeme al verme con alas puestas, sin aterrizaje dispuesto"

Cenizas de magnificencia infinita sobre los cielos turbios,

los pies doblados en sudor y sábanas que son tendidas al viento,

¿cómo podría yo vivir sin ella? Viuda de palabras y esposa de crueldades,

vid amarga que florece en los desiertos de la princesa jamás coronada.

Expresiones ausentes y a veces tan efímeras entre colosales miradas,

ser la duda permanente y persistente en la boca de todos,

dejar de existir entre la vida y mantenerse dialogando con la muerte,

la mujer que vuela… repta en tierra de sordos, ahogada en mares de escombros.

Existen alabanzas que no llegan a las manos de Dios

porque él no entiende ese idioma, porque las nubes son de piedra,

cuando las alas son ajenas y el llanto que emerge de las pupilas son circuitos,

sistemas… ¿qué sistemas infames amarran tu soberanía?

A cuántos llamados he de acudir en la búsqueda de lo etéreo,

aquello de lo que todos hablan, de lo que han escrito, de lo que han pintado,

quise alguna vez que mis ojos fueran acuarelas y las sumergieron en óxido,

dibujos mal hechos, paredes mal pintadas, todo mal…¿Qué tanto han destruido?

No deseo más ver a las postales de los continentes,

qué habrá de sabiduría en las palabras que traen savia y veneno,

fórmulas condensadas y juiciosamente ejecutadas,

por adoradores del diablo, por los monstruos de mi personalidad.

Hoy digo adiós, adiós a lo que me abrazaba insípidamente,

adiós a la vida que en sus curvas me brindaba solamente líneas rectas,

renuncio, por siempre a esa navaja que solía cantarme dulcemente,

adiós… digo… adiós… vuelo, viajo, camino, me hundo y navego.

Dolor

La exaltación de mi espíritu se apaga

ante los enigmas corrosivos que fracturan mis dedos

los satélites que se quiebran en mi firmamento, ¡estoy enferma!

poesía maldita que te has vuelto mi rival y me has echado de tu aposento…

Soy ahora el hueso dislocado en el omóplato de Atenea,

tan frágil que estoy pronta a convertirme en polvo,

seré alimento de cada una de las alimañas que transiten

por lo que hoy es pantano y antes fuera el paraíso de mis desvaríos.

¡Quién sabe! ¡Quién sabría! Si es que alguna vez la soledad me dirija la palabra,

estoy dividida en los silencios que vuelan como átomos golpeando las esquinas,

no existen puertas, ni aún siquiera ventanas para dar salida a mis lamentos,

tuve un día la riqueza, hoy me he vuelto mendiga de hechizos.

No deseo la compasión de una lágrima rodando por mi opaco rostro,

estoy sufriendo, abandónenme, olvídenme, no pronuncien mi agonizante nombre,

si es que alguna vez hice brotar las flores entre la ortiga,

hoy soy un puñado de hojas secas.

No encuentro el sortilegio que bañe mi cabeza,

la entrada triunfal, el retorno a mi ciudad de la gloria,

¡Aflicción! Decidiste secuestrarme y hacerme tu musa,

tu abrazo lleno de crueldad me otorgas por las noches, para verme fallecer.

¡Dolor, hoy somos uno solo!

El blues de la lluvia en una tarde de junio

¿Qué es del paso de una gaviota que lleva vestigios de llamas en sus alas?

Le aplico perforaciones al ombligo de los paraísos de tu serenidad,

formando vitrales colmados de las cristalinas gotas de mi ímpetu,

ya no te nombro, porque tu nombre es del universo flotante de mi mente,

no laceran mis pies los acolchonados cuerpos de las quimeras…hogueras tenues.

Cuánta riqueza encuentro en los árboles frutales del nirvana de mi espíritu

las artes de la noche y del día hacen brotar amapolas de las palmas de la tristeza

¡Subir, caer! ¡Vaivenes naturales y maravillosos de quien está enamorado!

Llegaré hasta tu vereda marcando con tiza los rasgos de la aurora compartida…

Entre el canto de los pájaros encontraré el aroma de tus palabras

las cobijaré en mi pecho para luego libertarlas en el manto estelar de la distancia,

pasado y futuro liban de la copa del hoy,

por eso es que hoy…sigo aquí...

En un vals de crisálidas voy festejando el cortejo de tu cuerpo desnudo,

entre los espacios de tus huellas a las mías, dejo que se filtren las chispas del ingenio

y tus dientes encallarán en mi suspiro nocturno, sigiloso como el beso primero,

hilvanaré mis seiscientos doce asteroides y los colgaré en tu cuello…

En un beso al viento rompí el cayado que me marcaba el rumbo hasta tu sombra,

¿sabes por qué? Porque me reconocí en tu mirada,

porque eres el que no llora en madrugada, a quien no necesito seguir,

si sabemos que tarde o temprano, compartiremos del amor, su estancia.

¿Qué es del paso de una gaviota que lleva vestigios de llamas en sus alas?