domingo, 2 de octubre de 2016

Al ebrio su poema de mujer

Una respuesta
que se quedó
tendida al sol.

Las libélulas van bebiendo
del vaso con restos de absenta
y un poquito de polen
de coca pegado a sus labios.

El poema bonito
para vos
que nunca escribiré.

Tus orejas de cáscara
de nuez.

Revés de hoja.

La pitonisa se descubrió los pezones
y acabé entre borbotones
de amargo de angostura
y una canción breve.

Demasiado corto para
dos palabras en un pergamino.

Ya no germinan las margaritas
y mis pasos de borracho
buscan tus dedos de mujer. 

Salgo de la botella
prófugo de abrazos pobres
y kilómetros irreparables
de bicarbonato
para caer en tu ruta de resaca.

Pero aquí te dejo tu poema de mujer.

-FIN-

Imagen

Un ojo explota
detrás de mis intentos
por abrir el féretro
del tiempo.

Saco del álbum
una imagen catatónica
de su rostro.

Tanto queda después
de un roce caliente
en hojarasca nocturna.

El afecto viajero
que ya no tiene más bengalas
en su sonrisa
que  haga descubrirse
el rostro a la luna.

El final de todo.

Poema dentro de un IV

Estoy cansada.

Hay un hilo fragmentado
que trata de sostener
mi corazón.

Un puñado de vidrios rotos
dentro de los pulmones
y una fatiga
que parece baba eterna.

Cansancio.

Las pupilas ya no saben
qué es el dolor
y ya no hay maletas
para el viaje.

Soy un alma
dentro de muchas que se apagaron
metida en un frasco lleno de moscas
y jabón. 

sábado, 3 de septiembre de 2016

Los días inútiles (Jaime Sabines)

Los días inútiles son como una costra
de mugre sobre el alma.
Hay una asfixia lenta que sonríe,
que olvida, que se calla.
¿Quién me pone estos sapos en el pecho
cuando no digo nada?
Hay un idiota como yo andando,
platicando con gentes y fantasmas,
echándose en el lodo y escarbando
la mierda de la fama.
Puerco de hocico que recita versos
en fiestas familiares, donde mujeres sabias
hablan de amor, de guerra,
resuelven la esperanza.
Puerco del mundo fácil
en que el engaño quiere hacer que engaña
mientras ácidos lentos
llevan el asco a la garganta.
Hay un hombre que cae días y días
de pie, desde su cara,
y siente que en su pecho van creciendo
muertes y almas.
Un hombre como yo que se avergüenza,
que se cansa,
que no pregunta porque no pregunta
ni quiere nada.
¿Qué viene a hacer aquí tanta ternura fracasada?

¡Díganle que se vaya!

martes, 23 de agosto de 2016

Ítaca (Constantino Cavafis)

Cuando te encuentres de camino a Ítaca,
desea que sea largo el camino,
lleno de aventuras, lleno de conocimientos.
A los Lestrigones y a los Cíclopes,
al enojado Poseidón no temas,
tales en tu camino nunca encontrarás,
si mantienes tu pensamiento elevado, y selecta
emoción tu espíritu y tu cuerpo tienta.
A los Lestrigones y a los Cíclopes,
al fiero Poseidón no encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si tu alma no los coloca ante ti.
Desea que sea largo el camino.
Que sean muchas las mañanas estivales
en que con qué alegría, con qué gozo
arribes a puertos nunca antes vistos,
deténte en los emporios fenicios,
y adquiere mercancías preciosas,
nácares y corales, ámbar y ébano,
y perfumes sensuales de todo tipo,
cuántos más perfumes sensuales puedas,
ve a ciudades de Egipto, a muchas,
aprende y aprende de los instruidos.
Ten siempre en tu mente a Ítaca.
La llegada allí es tu destino.
Pero no apresures tu viaje en absoluto.
Mejor que dure muchos años,
y ya anciano recales en la isla,
rico con cuanto ganaste en el camino,
sin esperar que te dé riquezas Ítaca.
Ítaca te dio el bello viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene más que darte.
Y si pobre la encuentras, Ítaca no te engañó.
Así sabio como te hiciste, con tanta experiencia,
comprenderás ya qué significan las Ítacas.


lunes, 22 de agosto de 2016

Cola

Hoy veo cerca
la hora del parapente,
el momento de buscar
el globo rojo que me lleve
a donde pueda sembrar altura

Ya no hay más dolor

Sólo vuelo y rimas