domingo, 2 de octubre de 2016

Al ebrio su poema de mujer

Una respuesta
que se quedó
tendida al sol.

Las libélulas van bebiendo
del vaso con restos de absenta
y un poquito de polen
de coca pegado a sus labios.

El poema bonito
para vos
que nunca escribiré.

Tus orejas de cáscara
de nuez.

Revés de hoja.

La pitonisa se descubrió los pezones
y acabé entre borbotones
de amargo de angostura
y una canción breve.

Demasiado corto para
dos palabras en un pergamino.

Ya no germinan las margaritas
y mis pasos de borracho
buscan tus dedos de mujer. 

Salgo de la botella
prófugo de abrazos pobres
y kilómetros irreparables
de bicarbonato
para caer en tu ruta de resaca.

Pero aquí te dejo tu poema de mujer.

-FIN-

Imagen

Un ojo explota
detrás de mis intentos
por abrir el féretro
del tiempo.

Saco del álbum
una imagen catatónica
de su rostro.

Tanto queda después
de un roce caliente
en hojarasca nocturna.

El afecto viajero
que ya no tiene más bengalas
en su sonrisa
que  haga descubrirse
el rostro a la luna.

El final de todo.

Poema dentro de un IV

Estoy cansada.

Hay un hilo fragmentado
que trata de sostener
mi corazón.

Un puñado de vidrios rotos
dentro de los pulmones
y una fatiga
que parece baba eterna.

Cansancio.

Las pupilas ya no saben
qué es el dolor
y ya no hay maletas
para el viaje.

Soy un alma
dentro de muchas que se apagaron
metida en un frasco lleno de moscas
y jabón.